*) Daniel Pelenur MBA

El capitalismo se basa en propiedad privada, uso capital como herramienta para lograr mi producción o servicio; existe la división de trabajo, basada en eficiencia y destrezas individuales de cada individuo para poder acceder a una retribución digna que me permita superar mis egresos. Es la propiedad privada sobre los medios de producción y el libre usufructo de las ganancias obtenidas por las personas dueñas del capital.

Marx critica la economía capitalista; la realidad es que en el siglo XIX y hasta las primeras décadas del siglo XX, las condiciones de trabajo pésimas y prácticamente la no regulación de normas fundamentales para la protección de los trabajadores, desemboca en varias movimientos políticos y revoluciones (Rusa, China, Cuba entre las más notables). El marxismo impulsa un Estado Total, que planifique y que el trabajador sea el dueño de los medios de producción tratando de lograr la “competencia perfecta”; varios lo tildan como “ Marxismo Utópico”.

La realidad es que los ensayos marxistas han fracasado rotundamente; con estados policiales al frente de dicha corriente económica, se mantiene China con una mixtura de cierto socialismo capitalista a la China, pero con Estado policial hasta el día de hoy. Fracasos rotundos en el resto de los países que quisieron imponer esta teoría económica.

El capitalismo no es ninguna niña bonita en que todo reluce y encuadra, por supuesto que la plusvalía o plusvalor existe, los dueños de los medios de producción son privados, el trabajador/empleado es una herramienta para que la organización pueda lograr beneficios y esos dineros de utilidades son para pocos.

El Estado regula todo este proceso, y hay normas claras para los trabajadores y la protección de sus derechos. El Estado a través de la carga impositiva, toma parte de esas ganancias para ayudar a su presupuesto de brindar a la población educación seguridad salud y demás variables que ayuden a mejorar la calidad de vida de sus ciudadanos.

Las empresas deben mantener su equilibrio, deben generar utilidades para poder subsistir, están fuertemente reguladas por todas las disposiciones del Estado, la oferta y demanda, la coyuntura de precios, el “costo país” que es un plomo importante para manejarse con más independencia y proseguir con sus objetivos.

La Orientalidad empresarial es todo esto, hay que constantemente remar contra la corriente, baja mi margen bruto, no tengo utilidades, tengo que recurrir a financiarme a través de reservas o préstamos o aportes de capital; tomo decisiones nada simpáticas, reduzco personal, tengo que bajar estructura para sobrevivir.

Nuestro capitalismo Oriental es bien particular, tenemos un sistema ya casi Orwelliano, en donde las garras del Estado tienen un peso específico enorme en todas las decisiones estratégicas que tengo que tomar para poder mantener a mi empresa en línea y con proyecciones positivas.

El viento viene de frente, son tantas las regulaciones, las idas y venidas burocráticas, los rigurosos controles impositivos, si me atraso un día con mis impuestos tengo que ya pagar multas y recargos leoninos, estoy peleando diariamente, mis nudillos empresariales con heridas…

Muchos sobreviven, ya nacen con los ADN para movernos en este sistema, tercera o cuarta generación de empresas familiares, ya nacen vacunadas. Increíble fenómeno de adaptación, nuestros cromosomas han mutado, miran de reojo lo que les viene y ya se ponen a trabajar para darnos coraje más coraje y fuerza para enfrentar al todo garras Estado.

Otros quedan en el camino, cierran, hay gente en búsqueda de empleos, se me van los meses de seguro de paro, angustia y bajón. Seguimos siendo un país de emigrantes…

Siempre hay privilegiados, más de 290.000 empleados/trabajadores públicos. Dichas personas prácticamente tienen un seguro de empleo garantizado de por vida.

Es evidente que sí, el Estado debe compensar muchas de las desigualdades del sistema capitalista Oriental, pero deja mucho que desear todavía. Fundamental la Educación Pública gratuita, Salud y Seguridad.

Para terminar, les informo que en realidad el Estado Oriental es dueño y controlante de los medios de producción de las empresas más importantes del país, combustibles, agua y saneamiento, telefonía, electricidad, y demás subsidiarias y empresas menores (ferrocarriles entre ellas).

Capitalismo a la uruguaya. Tendríamos que registrar esta frase, peculiar sistema dual de control total del Estado y propiedad privada.

 

*) Master en Administración de Empresas (New York University). Ocupó cargos gerenciales de primer nivel en áreas administrativas financieras en importantes empresas en Montevideo y Buenos Aires. Docente Universitario. Desde el 2008 hace consultoría y capacitación en empresas familiares en áreas de Administración, Contabilidad, Finanzas y Organización. Cel. 099 141 417 - Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.

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