*) Psic. Manuel Froilán Zavala Ayala

La violencia siempre ha sido parte de la historia y, en la actualidad, su crecimiento desenfrenado la pone como una de las principales causas de muerte en todo el mundo. Este fenómeno constituye parte de las relaciones humanas y sociales, en las que están en juego dominaciones e intereses alcanzados por medio del uso de la fuerza, de la amenaza y/o las agresiones, sean ellas simbólicas o de confrontación física (Souza, Reis, Minayo, Santana & Malaquias, 2002).

Por el número de víctimas en los diversos países y por la magnitud de consecuencias emocionales que produce, la violencia es considerada un fenómeno global, un problema de salud pública.

Entre los actos violentos se encuentra el homicidio seguido de suicidio, H/S. Éste es un tipo impactante de crimen que incluye una situación en la cual una persona quita la vida a otra(s) y, en un periodo, generalmente, de 24 horas, se suicida. En la literatura especializada esto también es denominado “muerte diádica”, “suicidio extendido” o “suicidio ampliado”.

Los estudios muestran que el H/S ocurre, principalmente, entre personas relacionadas íntimamente, dentro de sus propias casas, precipitado por discordias familiares. Las víctimas suelen ser mujeres, con edad inferior a la del agresor, y el instrumento más utilizado para el homicidio y para el suicidio es el arma de fuego.

La mayoría de veces el homicida es el marido/ex marido o novio/ex novio de la víctima. El perfil del H/S, parece ser el de un hombre de media edad, deprimido, sin trabajo fijo, violento, celoso y que utiliza un arma de fuego para matar a su pareja y, a veces, a los niños que conviven con ellos (hijos e hijastros).

Berman (1996) recuerda que en el H/S es necesario que haya motivación para el hecho, aparte de la hostilidad, así como un nivel de dominación y dependencia entre agresor y víctima. A partir de tal consideración, este autor distingue tres tipos de H/S: 1) homicidios en los cuales el suicidio no estaba planeado, pero que luego tiene lugar debido al remordimiento; 2) pactos suicidas, en los cuales agresor y víctima realizan un acuerdo de homicidio seguido de la muerte del agresor; y, 3) H/S como unidad, en la que tanto el homicidio como el suicidio son planeados y ejecutados por el agresor.

El evento H/S se da, principalmente, entre personas conocidas, familiares o íntimas, ya que las mujeres en su mayoría, son víctimas de sus cónyuges, y los niños, víctimas de sus padres o de la pareja de sus madres. Los casos de H/S ocurren en la mayoría de los casos durante la separación o en el periodo máximo de un año después del rompimiento de la relación.

Se puede concluir que la etapa de ruptura y separación inicial parece ser la más peligrosa para la mujer, ya que los celos y el temor de perder a la pareja se convierten constantemente en el motivo del crimen de tipo pasional. Se puede pensar que el sentimiento machista de propiedad perdida o en vías de perderse parece pesar tanto en la decisión de matar como en la de suicidarse.

El H/S, parece ser de hecho un crimen pasional, que puede ser entendido, según Palermo (1994), como un “suicidio ampliado”, debido a los celos exacerbados de un agresor frágil y dependiente, ambivalente y agresivo, con rasgos paranoides. Éste tiene la auto-afirmación y la dureza externa, máscara bajo la cual se esconde una persona débil, incapaz de enfrentarse a un rechazo inesperado o un cambio radical de vida, lo que le lleva a cometer suicidio, después de eliminar a quien considera la extensión de sí mismo.

Los agresores, generalmente, son individuos que a lo largo de la vida tuvieron problemas con su familia de origen, dificultades de relación, y presentaron características de personalidad tales como impulsividad, agresividad y síntomas de depresión, abuso o dependencia de alcohol, con antecedentes criminales por agresiones físicas y verbales dentro de su propio hogar, motivados por celos de sus parejas. Aspectos éstos que pueden ser señalados como los principales factores de riesgo para la ocurrencia de H/S.

Una historia de relaciones familiares turbulentas es una amenaza para la autoestima de una persona, lo que contribuye al desarrollo de una tendencia a comportarse violentamente, que lo lleva, muchas veces, a incidentes como el homicidio seguido de suicidio (Stack, 1997), lo que está de acuerdo con la historia de agresiones físicas y verbales que resultaron en antecedentes criminales por violencia doméstica.

En cuanto a la agresividad y la falta de control de los impulsos, se sabe que algunos de los factores que causan estas manifestaciones son el rechazo, la inseguridad y la carencia afectiva, ya que la privación de afecto puede llevar, muy frecuentemente, a actitudes reivindicativas, inmaduras y poco adaptativas. Esto constituye una forma de atraer la atención, de librarse o vengarse de la situación angustiosa.

Se concluye que la violencia es una constante en la vida de un universo cada vez mayor de personas, que atañe a todos, de una forma o de otra. Para unos, la idea de salvación está en preservarse, enrejando puertas y ventanas. Para otros, sin embargo, no hay escapatoria porque la amenaza de la violencia está por detrás de esas rejas, dentro de los propios hogares.

RECUERDE: El suicidio es una causa de muerte EVITABLE.

*) Licenciado en Psicología, especialidad Clínica (con Habilitación Profesional del MSP). Miembro Honorario en el Área de Negociación Antisecuestro (gerenciamiento de crisis) del Grupo Halcón de la Policía Argentina.

Especializaciones en Suicidología: Red Mundial de Suicidiólogos (Representante Nacional hasta el año 2.008); Red Iberoamericana de Suicidiólogos (Argentina).

Miembro de la Asociación Argentina de Salud Mental (AASM), desde el 10 de agosto de 2016.

Ex - Miembro de la Sociedad Mexicana de Tanatología.

Libros publicados: “Suicidio Infanto-Juvenil” - Cómo reconocer las Señales de Advertencia (Editorial Arandura. Año 2006); “El Suicidio - Un grito silente (Imprenta Tradinco. Año 2017). Disertante en múltiples eventos en varios países.

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