*) Mauro Mendiburu Benedetto

En los últimos 20 días, el mercado cambiario argentino sufrió una previsible pero aguda crisis, que llevó el valor del dólar desde los $ 20,20 de fines de abril, hasta los $ 25,11 del cierre del viernes 18 de mayo. Punta a punta, el dólar aumentó 24,3%, o sea el peso argentino se depreció casi un 20%.

Esta depreciación traerá consigo varios efectos sobre la economía argentina. En primer lugar, dependiendo de la evolución de los precios internos del vecino país (los cuales se encuentran bastante fuera de control por inconsistencias en las políticas públicas locales), podría mejorar el desequilibrio externo de Argentina, entre otras cosas, reduciendo el déficit de turismo del cual Maldonado es un oferente importante.

En segundo lugar, la crisis cambiaria inevitablemente se trasladará a la economía real, reforzando el anterior punto, y generando serios daños a las economías familiares, ya golpeadas por reiterados errores en el “plan económico” del gobierno del Ing. Macri.

Finalmente, no se descarta el contagio al sistema bancario; el cual se evidencia en algunas medidas tomadas en la última renovación de Lebacs. Es que el “mejor equipo de los últimos 50 años”, como le gusta denominar la Coalición de Gobierno argentina a su team económico, sigue cometiendo groseros errores a los efectos de solucionar problemas diarios.

Lejos de despejarse el problema económico argentino, seremos televidentes de varias crisis como las observadas en los últimos 30 días, quizá hasta profundizadas si este “buen equipo” sigue cometiendo errores, o contagiadas por reacciones en otros mercados, como el dirigido por otro “buen equipo” como es el del Presidente Temer y el PSDB en Brasil, ya que este país tampoco se encuentra libre de reacciones externas por inconsistencias autogeneradas.

Desde Uruguay, con algunas excepciones, solo dos departamentos recibirán fuertemente el golpe de estos shocks: Maldonado y Colonia, pues, con algunas excepciones, nuestro país ha hecho bien la tarea de desacoplarse bastante de Argentina, y algo menos de Brasil.

No ha sido el caso de Maldonado, pues nos faltó “buen equipo” para hacerlo, y con muy poca visión profundizamos nuestros vínculos económicos y financieros con Argentina, con sus resultados en el turismo y las inversiones. La mayoría de los turistas que recibimos son argentinos, y casi la totalidad de los proyectos de inversión locales de los últimos años tienen dicho origen. Pues se ha discontinuado con la proyección departamental hacia otros destinos iniciada en la Administración De los Santos, o se ha fracasado en los resultados de dichos intentos por falta de “equipo”.

El resto de la historia la conocemos, soportaremos en Maldonado este impacto, y quien mejor haya hecho sus tareas, mejor lo superará. Pero quien no la haya hecho, y haya tomado riesgos cambiarios o actuado con expectativas erradas, probablemente lo pague caro.

Solo espero que tanto Argentina como Maldonado, puedan aspirar a “equipos” que hablen menos de las herencias y de sus propias “virtudes”, y puedan desarrollar un plan económico serio para que estos golpes no vuelvan a repetirse en el futuro. De lo contrario, y lamentablemente ello es de esperarse, seguiremos alabando a esos “equipos” que al decir del Ec. Espert, solo nos llevan a la Divisional B.

*) Es Master en Economía Financiera por la Univ. of London-SOAS, UK. Se desempeña actualmente como Profesor de Economía de la Universidad de la República (CURE-Maldonado) y de la Universidad Católica del Uruguay (Sede Punta del Este). Es asesor de inversiones financieras.

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