*) Mauro Mendiburu Benedetto

En la pasada semana el Presidente Michel Temer, investido por el Parlamento, quedó al borde de la renuncia. Una serie de probadas denuncias, publicadas por los medios locales, desnudaron una trama de corrupción y sobornos, que involucran a su partido, el PMDB, y a su principal aliado el PSDB.

El mismo candidato a presidente Aecio Neves, del PSDB de Fernando Henrique Cardoso, fue despojado de su cargo de Senador. Como si no fuese suficiente, su hermana fue detenida por recepción de sobornos del propio ex Senador Neves.

Apenas conocidas estas noticias, la bolsa de Sao Paulo se desplomó un 10%, lo cual motivó el cierre momentáneo de las cotizaciones. La empresa JBS, en el ojo de la tormenta por las denuncias, retrocedió hasta un 9,68% el mismo día.

El mercado daba la espalda al Gobierno de los empresarios que destituyeron a la Presidenta electa Dilma Roussef. En los corrillos de la Bolsa, cada día son más los arrepentidos de haber apoyado aquel golpe institucional.

Curiosamente, o quizá no tanto, el lunes siguiente, los papeles de JBS cayeron 31.34%. La caída no corresponde con las denuncias de corrupción mencionadas, sino que se debió a que la Comisión de Valores Mobiliarios (CVM) anunció la apertura de varios procesos administrativos contra la empresa, por manejos ilegales de información en el mercado. Ello generó una baja en la evaluación del riesgo financiero por parte de  Moody´s de Ba1 a Ba2, con perspectiva negativa para dicha empresa.

A primera vista, parecería que los mercados reaccionan en menor tenor con la evidencia de que una empresa se encuentra en medio de la corrupción, que por el hecho de haber violado los códigos de honor de la Bolsa de Valores.

Sin embargo, conversaciones con operadores demuestran que está en consideración mucho más que eso: los inversionistas entienden que tanto Argentina como Brasil son países muy opacos, y que solo amerita invertir en el corto plazo allí, con fines puramente especulativos. Salvo, claro, que una empresa pierda mucho valor en el mercado y se transforme en una oportunidad de compra a precios de liquidación, como JBS.

Aún lo que se conoce públicamente de las empresas y sus empresarios, es poco creíble; tanto dentro como fuera del Gobierno.

Para los inversionistas, esta zona de oportunidades es de comprar a precios muy bajos, y vender apenas vuelvan a niveles aceptables. Para aguardar nuevamente, que otro escándalo de los empresarios desplome los papeles locales, y hacer el negocio nuevamente.

Pero en cuanto a invertir para dar empleo, no está en consideración de los inversionistas extranjeros. Para ello hoy hay que mirar a Europa, Asia Oriental y el mismo Estados Unidos. A largo plazo, las rentabilidades son más estables, y menos opacas.

Necesitaremos muchos años de gobernantes austeros y confiables para revertir esta situación. Mientras tanto, la región es solo atractiva para las grandes ganancias de muy corto plazo, y para los contratos con los gobiernos, sin importar lo corruptos que son, y los sobornos que los mismos contratos contienen.

*) Es Master en Economía Financiera por la Univ. of London-SOAS, UK. Se desempeña actualmente como Profesor de Economía de la Universidad de la República (CURE-Maldonado) y de la Universidad Católica del Uruguay (Sede Punta del Este). Es asesor de inversiones financieras.

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