*) Psic. Manuel Froilán Zavala Ayala

Un desgarrador grito silente... graficaría el sufrimiento de Juan pensando en terminar con su vida; al mismo tiempo, los familiares, amigos y conocidos que han logrado observar cambios “llamativos” de conducta, y que incluso han escuchado el “ya no quiero vivir”, “no soporto más éste dolor”, o que “no han notado nada extraño”… no logran comprender claramente la situación; es más, no saben qué hacer, qué decir, qué no decir, no saben dónde acudir… sencillamente se encuentran inmersos en el vacío, desesperación y angustia que invade la situación.

Es el esquemático escenario de Juan, que ha intentado autoeliminarse, pero no lo ha logrado. Ahora, todo ha cambiado: la organización familiar, la rutina diaria, los pensamientos, el estado de ánimo, la escuela, liceo o facultad, los amigos… incluso muchos han cambiado “el concepto” que tenían horas antes hacia Juan y quizás hacia su familia.

Ahora Juan posee un rótulo. Algunos curiosos se acercan para “saber más” sobre Juan, para luego difundir el hecho, quizás con distorsiones importantes, que nada bien hacen a la familia.

Todo ha cambiado… a partir de ahora, la vida tendrá otros matices, otro significado. Juan representa a una de las más de tres mil personas que intentan autoeliminarse por año, buscando menguar o hacer que sus problemas y sufrimientos finalmente… terminen.

Y resulta que Juan ha llegado a ésta situación desbordante, quizás porque no habló de lo que estaba pasando y pensando con algún amigo, familiar o conocido. Pensó quizás, que era “algo momentáneo”. Escuchó, en varias oportunidades de otros casos, incluso de cercanos, pero… bueno… el suicidio es cosa de “locos”.

Es preferible no hablar del tema, para no levantar polvareda. Pero Juan estaba muy equivocado, quizás se encontraba dentro del grupo de población que conoce los mitos sobre el suicidio, pero no las “verdades”, sencillas verdades, porque nunca obtuvo información clara, con un lenguaje sencillo y práctico… no sabemos.

Y ahora… qué hacer?. Juan no lo tiene muy claro y menos la familia. Porque como el suicidio es un tabú y no se habla…; pero si no recibe atención profesional psicológica especializada y psiquiátrica, Juan lo volverá a intentar… cuándo?... no lo sabemos: quizás mañana, en un mes, en seis meses, un año… no lo sabemos.

Lo cierto es que existe una alta posibilidad que lo vuelva a intentar… y quizás logre consumar el suicidio; y en estos casos, cuando la culpabilidad sea insoportable, el familiar también puede realizar un acto suicida para expiar dicha culpa.

Pero ahora, no sólo la vida familiar cambiará, sino que se “estancará” ante el inmenso dolor, desolación, impotencia y estigmatización. Lastimosamente, Juan y su familia, escucharon poco sobre “la prevención” o sencillamente no le dieron suficiente importancia al tema.

TENGA EN CUENTA: Es necesario perder el temor de enfrentarse a personas con ideas suicidas, quienes, por lo general, son capaces de establecer una buena relación con usted; están muy necesitados de ser escuchados y desean seguir viviendo con sólo que ocurran pequeñas modificaciones en sus vidas.

RECUERDE: El SUICIDIO es una causa de muerte evitable.

*) Licenciado en Psicología, especialidad Clínica (con Habilitación Profesional del MSP). Miembro Honorario en el Área de Negociación Antisecuestro (gerenciamiento de crisis) del Grupo Halcón de la Policía Argentina

Especializaciones en Suicidología: Red Mundial de Suicidiólogos (Representante Nacional hasta el año 2.008); Red Iberoamericana de Suicidiólogos (Argentina).

Miembro de la Asociación Argentina de Salud Mental (AASM), desde el 10 de agosto de 2016.

Ex - Miembro de la Sociedad Mexicana de Tanatología.

Libros publicados: “Suicidio Infanto-Juvenil” - Cómo reconocer las Señales de Advertencia (Editorial Arandura. Año 2006); en proceso: “Estrés, Depresión y Suicidio”. Disertante en múltiples eventos en varios países.

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