*) Enrique M. González Vilar Laudani

 

Pasadas ya unas semanas de la conmoción sufrida por toda la sociedad, a partir de los secuestros, violación y asesinatos de niñas y mujeres, me dispongo a releer las notas periodísticas, declaraciones de gobernantes y políticos y las opiniones autorizadas de médicos y científicos, acerca de la pedofilia, la violencia de género, los propósitos de las cárceles, el sistema judicial, las leyes y hasta la Constitución  Nacional.

El estupor, la bronca, el enojo, la indiferencia de algunos, el deseo de venganza, los derechos humanos de víctimas y victimarios, las declaraciones “políticamente correctas” y los gritos silenciosos de las destinatarias de estos hechos aberrantes, me hacen pensar bien las palabras que se agolpan en la boca, que se deslizan por los dedos hacia el teclado, para buscar un momento de reflexión, tal como piden los encumbrados políticos, para no dejarse llevar por las “pasiones humanas”.

Me viene a la mente también el crimen de Laura Daniela López, en Argentina, en el año 2000, el cual fue uno de los más brutales que se recuerden en la historia criminal de Bahía Blanca, Bs As. La violaron, la apuñalaron al menos 150 veces y le destrozaron la cabeza con un martillo. A su asesino lo condenaron a perpetua: pero está libre.

Todo esto gira por mi cabeza, al leer las declaraciones del Pte. Vazquez, quién dijo recientemente (luego de los casos de Valentina, Brisa y otros más) que no se pueden “tomar medidas a lo ligero, a lo apurado… y que hay que estudiar estos temas”.

También releo una nota del 25 de este mes: “Para la pedofilia -porque antes de ser homicidas los agresores son pedófilos- no hay ningún tratamiento de "tipo curativo", dijo a El Observador el doctor Santiago Cedrés, presidente de la Sociedad Uruguaya de Sexología e integrante del comité de acreditación de la Federación Latinoamericana de Sexología y Educación Sexual.

Y me pregunto cómo ha llegado el ser humano a desprenderse de tal manera de la racionalidad, de los valores, del respeto, para prevalecer de esta manera el animal que llevamos dentro.

Y al pensar en un animal, me remito a lo que sucede cuando uno de ellos, en estado salvaje, ataca a un ser humano. Enseguida se busca la manera de cazarlo, de matarlo, ya que se entiende, y se sabe, que una vez que probó la sangre humana, es imposible volver atrás. Nunca dejará de ser un asesino.

Mientras pienso en esto, me pregunto. ¿Será posible lo que dice el Dr. Cedrés?. ¿Acaso no hay posibilidad de retorno por parte de un pedófilo, sea este hombre o mujer?.

Leí en algunos de estos recorridos de opiniones, que la castración química, que los impulsos, que las pasiones, que se podría llegar a disminuir el número de víctimas de a poco… ¿Y la víctima?. ¿Y qué con el que le toque ser el “poco”?. ¿Dónde están sus derechos?. ¿Y de qué sirve la cárcel, si se vuelve a reincidir?. ¿Y sirve la cadena perpetua si vuelven a salir, y secuestrar, y violar y matar?. Y las leyes, y las discusiones, y los derechos humanos, y el sistema carcelario. Y mientras seguimos esperando, y los gurises siguen sufriendo, violentados, muriendo, viendo el horror de cerca, cara a cara.

No sé qué pensar. A ver lector; si usted tiene que elegir entre niños con la vida casi arruinada (porque la mayoría de las víctimas de abuso sufren heridas irreversibles) y el sacrificio de los adultos en estado salvaje para salvarlos de esto… ¿Qué haría?. ¿Y qué haría si fuere su hijo?. La pregunta está planteada. Yo tengo mi respuesta.

*) Periodista (Universidad Nacional de la Matanza - Bs. As. - Argentina). Director de Seminarios e Institutos en la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días para las sedes Morón, Quilmes y Merlo (todo en Bs. As.).

Docente y Profesor en religión para jóvenes de 14 a 30 años. Director del Programa de Becas Educativas (FPE) de la Iglesia en Instituto SEI Merlo. Coach y Orientador Educativo en el mismo Instituto.

Todo esto fue realizado desde 1986 a 2013. Coach de Vida y Facilitador de proyectos personales (Estudios con la Licenciada Graciela Sessarego - Venezuela).

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