El resultado se explica en parte, según el Central, por el crecimiento por el aumento de la actividad en la refinería de petróleo, las industrias de alimentos, el comercio y el dinamismo del sector de comidas y bebidas.
En contraste se registró un desempeño negativo de la construcción y la menor generación de energía eléctrica.
En el presupuesto, debatido a mitad del año pasado, el gobierno había estimado un crecimiento de 2,6% para 2025.

