Un nuevo frente de controversia se instaló este martes cuando comenzó a detectarse la presencia de decenas de ejemplares de lobos marinos muertos en áreas costeras cercanas a donde se produjo el derrame de hidrocarburos por la rotura de un manguerote de la Boya Petrolera de Ancap.

 

El hallazgo este martes de decenas de lobos marinos muertos en playas cercanas a José Ignacio, desató una nueva controversia y dudas respecto a si la causa puede haber sido la reciente pérdida de hidrocarburos de un manguerote roto de la Boya Petrolera de Ancap.

Fuentes de Ancap explicaron a Telenoche que las pérdidas de hidrocarburo no están vinculadas a la muerte de los lobos marinos, en tanto particulares de la zona confirmaron que ninguno de los ejemplares encontrados en la costa se encontraba “empetrolado”.

Desde la empresa estatal aseguraron que están en contacto con la Dirección Nacional de Recursos Acuáticos (Dinara) y que la evaluación de ese organismo da cuenta que lo ocurrido "pasa comunmente en esta época del año por los cambios de corriente".

La misma versión mantuvo la Dirección Nacional de Medio Ambiente (Dinama), cuyo titular, Alejandro Nario, informó en rueda de prensa que la Intendencia de Maldonado destruyó los ejemplares que aparecieron en la costa y por lo tanto no pudieron estudiarlos.

Los técnicos esperan ahora encontrar algún otro ejemplar muerto para poder recogerlo y someterlo a distintos estudios y a una autopsia que pueda confirmar o descartar la incidencia del reciente derrame de hidrocarburos que impactó en varios puntos de la costa.

El director de Aseo Urbano de la Intendencia de Maldonado, a cargo de las operaciones de limpieza en la costa, Fernando Servetto, dijo que no encontraron manchas de petróleo en la piel de los animales, y que es habitual que en esta época aparezcan cachorros muertos en la costa.

Por su parte Richard Tesore, responsable de SOS Rescate de Fauna Marina de Punta Colorada, maneja otra hipótesis basada en la afectación que puede haber sufrido parte de la cadena alimentaria, a partir de la utilización de dispersantes que precipitaron hidrocarburos al fondo del mar.

Tesore aclaró que, si bien los lobos “no huelen a petróleo”, se debe considerar que “al usar dispersantes el hidrocarburo se precipita al fondo del mar donde los moluscos bivalvos lo filtran, y esa contaminación pasa a los peces cuando se alimentan y así a toda la cadena alimenticia de la cual se alimenta la fauna”.

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(Fotos: Richard Tesore)

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