Este 2 de febrero es el Día Mundial de los Humedales, una fecha en donde se destaca la importancia de estos ecosistemas esenciales para la vida. El lema de Naciones Unidas para el 2026 es “Los humedales y los conocimientos tradicionales: celebrar el patrimonio cultural”, haciendo énfasis en las conexiones entre ellos y las prácticas culturales, tradiciones y conocimiento de las comunidades de todo el mundo.

 

Los humedales son ecosistemas que incluyen marismas, pantanos, turberas y superficies cubiertas de agua, ya sean naturales o artificiales, permanentes o temporales. Ríos, lagos, estuarios, manglares y bañados forman parte de estos ecosistemas, que cubren aproximadamente el 6 % de la superficie terrestre del planeta.

Su importancia es múltiple y estratégica ya que cumplen funciones claves como la regulación de los flujos hídricos, el control de inundaciones, la recarga de acuíferos, la amortiguación de eventos climáticos extremos y la conservación de la biodiversidad, al albergar cerca del 40% de las especies vegetales y animales del planeta.

Además de su valor ambiental, estos ecosistemas resguardan un importante patrimonio cultural, turístico, recreativo y paisajístico, vinculado a los conocimientos y prácticas tradicionales de las comunidades. En Maldonado hay varios de estos ecosistemas por los cuales se trabaja para ponerlos en valor y preservarlos.

Mucha presión

La directora nacional de Biodiversidad y Servicios Ecosistémicos (Dinabise) del Ministerio de Ambiente, Estela Delgado, destacó que es necesario “visualizar los humedales como un puente entre el pasado y el futuro sin dejar de pensar en el presente donde estos ecosistemas se encuentran muy presionados”.

La jerarca, reconoció la importancia de “poner en valor nuestro patrimonio natural y cultural”, y sostuvo que “la política del Ministerio de Ambiente es seguir trabajando con los gobiernos departamentales atendiendo a la voz de la comunidades locales de los diversos territorios”, para garantizar la protección de estos sitios.

Los humedales enfrentan amenazas como la contaminación, la expansión urbana, el drenaje y la intensificación de las actividades productivas, lo que incrementa la vulnerabilidad de los territorios y de la población. En casos, las políticas locales tampoco acompañan las acciones de conservación.

En ese marco, Uruguay reforzó su compromiso con la aprobación del Decreto Nº 228/025, que declara de importancia ambiental a 37 humedales distribuidos en las cuencas del Río de la Plata, Río Santa Lucía, Río Negro, Laguna Merín y la franja del Océano Atlántico. La norma incorpora un marco regulatorio específico para su protección.

Incluye humedales naturales y artificiales, ubicados tanto en áreas públicas como privadas, cuya delimitación será definida por el MA. La normativa establece la prohibición de desecación, drenaje y obras que alteren el régimen hidrológico o impliquen pérdida de vegetación natural, como rellenos, construcción de canales, caminería u obras de protección contra inundaciones.

Por otro lado, se crea el Registro de Humedales de Importancia Ambiental, cuya información será difundida a través del Observatorio Ambiental Nacional. Estas acciones se suman a otras medidas de protección vigentes en el país, como las normativas nacionales que amparan los Humedales del Santa Lucía y la protección internacional de los Bañados del Este y la Franja Costera como Sitios Ramsar.

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