En sus primeras palabras ante una multitud en la Plaza Independencia en Montevideo, el sucesor de Pedro se refirió al proceso democrático de Uruguay, a la alternancia en el poder y lo logros de 40 años de democracia en el país.
“La autoridad pública encuentra su razón de ser en el servicio al bien común. Está llamada a ejercerse dentro del orden jurídico, respetando la libertad y la responsabilidad de los ciudadanos. De ahí el valor de los cauces que permiten participar en la vida pública, delimitar con claridad las competencias de las instituciones y elegir a quienes asumen el encargo de gobernar”, dijo.
Destacó la renovación de la matriz energética en Uruguay y señaló que eso es un “resultado notable que ha requerido decisiones sostenidas durante años y la participación de diversos sectores del país”.
En otro pasaje de su exposición, León se refirió a “la evolución demográfica del Uruguay”. Señalando nuevamente el mausoleo a José Gervasio Artigas y en particular a una imagen de “una mujer que sostiene en brazos a un bebé, mientras a su alrededor continúa la marcha”, dijo que “quien todavía no ha nacido pertenece a la nación humana y al futuro de su pueblo”. “El futuro de la humanidad se fragua en la familia”, dijo León, citando a San Juan Pablo II.
El obispo de Roma también se detuvo a hablar sobre la salud mental y el suicidio. Expresó que “Ante la dolorosa realidad del suicidio, la atención sanitaria, los vínculos familiares y la cercanía de la comunidad resultan inseparables”. Según el Papa, “hoy podemos vivir rodeados de personas, compartir con ellas el trabajo, la calle o incluso el propio hogar, y desconocer el peso que llevan consigo. La soledad, la angustia y la pérdida de esperanza pueden llegar a ser tan profundas que una persona deje de encontrar razones para continuar viviendo”, enfatizó.
“La dignidad fundamental de cada persona no se adquiere y no debe ganarse ni necesita ser demostrada”, señaló León XIV en sus primeras palabras en Uruguay.

