Desde helicópteros denunciados por volar a baja altura y cerca de la costa, a paramotores maniobrando encima de los bañistas, y motos de agua de gran potencia desplazándose a altas velocidades, han pautado las nuevas problemáticas que se están enfrentando esta temporada en distintos puntos de la costa de Maldonado.

 

El último incidente y de mayor gravedad tuvo lugar en las últimas horas de la tarde del martes 23 de enero en Solanas, cuando un gomón con tres chicos de 11 años que era remolcado por una moto de agua, fue embestido por otra moto de agua, provocándole varios politraumatismos a los menores.

Los tres chicos fueron trasladados a sanatorio Mautone, en Maldonado, donde horas más tarde afortunadamente fueron dados de alta. Intervino personal de Prefectura que le practicó la espirometría a los pilotos de las dos motos, que arrojó resultado negativo y elevó los antecedentes a Fiscalía.

Era de esperar

Si bien aún la Fiscalía actuante no se ha expedido sobre el caso, el prefecto del puerto de Punta del Este, Sebastián Sorribas, adelantó que se trató de un “accidente involuntario con lesiones leves”, restando determinar de quien fue la responsabilidad en el embestimiento.

Empero, este episodio que parece aislado y circunstancial, se enmarca en innumerables situaciones que se han estado dando a lo largo de la costa durante este verano: dos helicópteros argentinos fueron denunciados por volar a baja altura y sobre la playa; aún no se sabe si fueron sancionados.

Hay permanentes denuncias por el desplazamiento cercano a los bañistas de otros elementos flotantes como kayaks o tablas de distintas características, o de motos de agua que tras salir de los puntos debidamente autorizados se desplazan a altas velocidades y muy cerca de la costa.

Los guardavidas de Maldonado están preocupados por esas situaciones, ya que son los primeros en recibir las denuncias, y aunque en algunos casos han tratado de advertir a quienes están poniendo en riesgo la seguridad de otros, es en definitiva Prefectura quien tiene funciones de “policía” en las playas.

Otros casos tienen que ver con la proximidad de motos de agua u otros tipos de elementos flotantes, a cruceros que están fondeados en la bahía de Maldonado, sin saber si se encuentran realizando algún tipo de maniobra o si están operando los tender que trasladan a los pasajeros a tierra.

La normativa

El prefecto del puerto de Punta del Este, Sebastián Sorribas, explicó este viernes en el periodístico Frecuencia Abierta de Aspen FM de Punta del Este las disposiciones vigentes para las actividades deportivas o recreativas en el mar, y quienes pueden tripular distintas embarcaciones.

En cuanto a las motos de agua, dijo que su uso está regulado por dos normas nacionales, una de ellas del año 1994, que estima, debería ser revisada en virtud del avance que han tenido estos aparatos con el paso de los años, en cuanto a capacidad y potencia de sus turbinas.

Las motos de agua han evolucionado en tamaño y potencia, ya que las primeras no superaban los 300c.c. y ahora hay de 1.200c.c. Las primeras tenían capacidad para una persona (jet sky) y otras para dos, pero ahora son tan grandes que sin problemas pueden llevar tres personas y remolcar otros equipos.

Estos aparatos, pueden ser tripulados por cualquier persona mayor de 15 años sin necesidad de contar con ninguna autorización, o “brevet”, documento similar a lo que es la licencia de conducir. Los menores de 15 años deben ir acompañados por un adulto que será el responsable.

La otra disposición marítima, que tiene menos de 10 años, establece la distancia a la que pueden desplazarse, que es entre 500 y 2.000 metros de la costa. Pero como no todas pueden navegar a 2.000 de la costa, se genera una franja de riesgo, porque los bañistas pueden estar hasta los 300 metros.

Sebastián Sorribas dijo que la única forma de delimitar esas distancias -porque difícilmente el piloto de una moto de agua sepa si está a más de 500 metros de la costa y un bañista si está a 300 metros-, sería mediante un boyamiento de toda la costa lo que parece imposible.

En cualquier caso, queda claro que el aumento de todo tipo de elementos en algunas áreas costeras, como la bahía de Maldonado, Solanas o La Rinconada de Piriápolis -por citar solo algunos puntos-, amerita que a futuro se reúnan todos los involucrados para definir acciones y se actualice la normativa.

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