Gaspar González y Mauricio Montañés, los fernandinos que escalarán el Aconcagua. Gaspar González y Mauricio Montañés, los fernandinos que escalarán el Aconcagua. Dos fernandinos de 36 años de edad, se preparan para uno de los desafíos más grandes en materia de montañismo. Fueron elegidos para integrar una expedición que escalará el Aconcagua (6.960,8 metros) desde el 27 de diciembre de este año.

Gaspar González (36, educador) y Mauricio Montañés (36, mermacultor), trabajan en el ambicioso proyecto “Expedición de Maldonado al Aconcagua 2015”, tras ser invitados por la Asociación Agreste Sur, Neuquén, Argentina, para integrar una expedición al cerro Aconcagua.

Gaspar y Mauricio, fueron seleccionados por su trayectoria, dedicación, compromiso y previa evaluación directa -en las montañas de Neuquén en febrero 2014-, para formar parte del grupo de ascenso a una de las cumbres más altas del mundo.

La expedición está programada para comenzar el día 26 de diciembre, extendiéndose hasta el día 17 de enero del año 2015. “Es para nosotros un placer y honor comprometernos con este proyecto y poder así representar a Uruguay en el mundo de los montañistas”, señalan.

Todo garra

El Aconcagua es una de las “7 cumbres” (las siete montañas más altas de los siete continentes), y de éstas es la segunda más elevada, después del Monte Everest en Nepal. Su cumbre está a 6.960,8 metros sobre el nivel del mar, por lo que se considera un 7000 en el mundo del montañismo.

Además, las condiciones climatológicas la hacen una montaña muy difícil, incluso más que otras de mayor altitud. En la cumbre hay un 40% de oxígeno disponible y las sensaciones térmicas en la noche pueden alcanzar los 50 grados bajo cero.

Es para muchos alpinistas, el desafío previo a las cumbres del Himalaya de más de 8.000 metros. Su nombre proviene del quechua y significa “Centinela de Piedra” y su cumbre fue coronada por primera vez en 1897 por una expedición británica.

A equiparse

Gaspar González y Mauricio Montañés, explican de su proyecto, que el equipo necesario para aventurarse en una montaña, es muy específico y técnico, condiciones que van aumentando con las propias dificultades que presenta la montaña (clima, terreno, inclinación, duración, desolación).

“Uno debe llevar todo lo que pueda llegar a necesitar durante esos días, sin posibilidad de reabastecimiento, ayuda o rescate. En el caso del Aconcagua vamos a estar muy preparados para condiciones climáticas muy duras, poco oxígeno disponible y una muy larga expedición”, explican.

La rutaMapa con las rutas. En azul, la que realizarán los fernandinos, desde el 26 de diciembre.Mapa con las rutas. En azul, la que realizarán los fernandinos, desde el 26 de diciembre.

La mayoría de las expediciones suben por la llamada “Ruta Normal”, la de más fácil acceso. En este caso, la ruta elegida para el ascenso es la llamada “travesía de los polacos”, una ruta alternativa, poco frecuente y que implica una larga travesía por un camino mucho menos transitado.

Se accede ingresando por el Valle de las Vacas a Plaza Argentina (4.250 mts.); de ahí a Campo 1 (4.900 mts.), Campo 2 (5.850 mts.), Travesía al Refugio Independencia (6.400 mts.), y la Cumbre (6.961 mts.).

El retorno se realiza desde la Cumbre al Campo 2, y bajada por otra travesía al Nido de Cóndores ( 5.250 mts.), Plaza de Mulas (4.200 mts.) y finalmente saliendo por el Río Horcones.

La “Ruta Normal” es la más accesible, pero se ha elegido “la travesía de los polacos” como un desafío especial y de mayor dificultad. “Éste es el espíritu de la expedición, un desafío superior. Esto es montañismo”, destacan los montañistas fernandinos.

La preparación

Los protagonistas de esta expedición, se han estado preparando desde hace varios años, tomando cursos y participando en otras expediciones a los Andes (Bolivia, Perú, Argentina), habiendo alcanzado, entre otros logros, los siguientes:

La cumbre del Huayna Potosí de 6.088 mts., en la Cordillera Real; la travesía de la remota cordillera Apolobamba; la travesía de Yunga Cruz; el intento al pequeño Alpamayo; y la cara oeste del volcán Domuyo.

Ésta expedición en particular, está enmarcada en un programa de capacitación “Estrategias de Expedición”, de la asociación Agreste Sur de Neuquén, que comenzó en febrero en la cara oeste del volcán Domuyo y culminó en el mes de agosto, en pleno invierno.

Pocos uruguayos

Gaspar y Mauricio destacan que, hasta el momento, han sido solamente 4 los uruguayos que alcanzaron esta cumbre a lo largo de toda la historia del montañismo.

“No sabemos de ninguno que lo haya intentado por la vía que vamos a intentar en este caso. De ser así, nos convertiríamos en los primeros uruguayos en hacerlo por la Travesía de los Polacos”, explican.

“Realmente el montañismo es una disciplina de mucho sacrificio y más aún cuando se vive en un país sin montañas ni glaciares. Esto nos impulsa a los uruguayos a viajar y así conocer lugares exóticos, remotos y sus culturas tan especiales”, agregan.

Asimismo, revelaron que en forma paralela a este proyecto, recientemente se han puesto en contacto otros uruguayos interesados en las montañas, con el fin de preparar en el futuro una expedición enteramente uruguaya al Aconcagua.

“Cada vez que un uruguayo sale del país con un desafío, el pueblo se siente identificado y representado. Y así también el que se va se lleva un pedazo de su país, con los pensamientos de su familia, sus amigos, pareja, vecinos y muchas otras cosas que a veces dejamos pasar inadvertidas” reflexionan.

“Nos proponemos compartir el desafío, hacerlo visible e inspirar, porque ya son muchos los que nos han apoyado en expediciones anteriores, y siempre están esperando a nuestra vuelta para ver si estamos bien y reconfortarnos con buenas comidas; bajamos mucho peso en las montañas y esto parece impresionar a nuestros seres queridos”, cuentan.

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