Como se sospechaba desde un principio, se trataba de un hombre de 48 años y de una mujer de 31, ambos domiciliados en Maldonado y ausentes desde hace varias semanas. Entre los tres detenidos estaría el autor material del doble crimen y quienes ayudaron a trasladar y sepultar los cuerpos cerca del arroyo El Potrero.

 

Los cuerpos encontrados enterrados a un metro y medio de profundidad en una fosa común, maniatados, envueltos y cubiertos con cal, eran de Milton Gustavo Vázquez Rodríguez, de 48 años (quien fue visto por última vez el 9 de febrero), y de Karol Romina Peloche Cedrés, de 31 años.

En el marco de la investigación que estaba en marcha, este jueves 9 de marzo tres individuos comparecieron ante la Justicia para el control de detención y permanecen detenidos, estimándose que la próxima jornada será clave para conocer el rol que pudo haber tenido cada uno.

La ausencia de Vázquez Rodríguez de su domicilio en barrio Norte, Maldonado, fue denunciada el 13 de febrero por su hermana. Su automóvil Nissan Sentra, apareció abandonado posteriormente en calle Bernardina Fragoso de Rivera, detrás del estadio del Club Atlético Fernandino, en el barrio Rivera.

En el caso de Karol Romina Peloche Cedrés, aunque su ausencia no había sido denunciada -por lo que no se oficializó su búsqueda-, también dejó de ser vista en los lugares que frecuentaba. La Policía recibió datos claves que condujeron directamente al lugar donde estaban enterrados.

A partir de allí se empezaron a buscar puntos en común, y si bien ambas víctimas se conocían y habrían caído en el consumo de drogas, y eventualmente podían haber sido asesinados por alguna deuda, en realidad el móvil pudo haber sido otro y la mujer, víctima accidental por haber visto el homicidio de Vázquez.

Impactante

La Policía llegó al lugar donde estaban enterrados los dos cuerpos, la tarde del domingo 26 de febrero, a partir de la indagatoria de un individuo por un caso que se está investigando desde hace algún tiempo. Los cuerpos estaban en una fosa común y a una profundidad de aproximadamente un metro y medio.

Estaban envueltos y maniatados, pero además cubiertos con cal, con el objetivo de acelerar el proceso de desintegración y evitar olores. El lugar se ubica en una zona de arbustos y árboles entre el arroyo El Potrero y calle La Jarcia, al Sur de Ruta Interbalnearia, en Chihuahua.

Es una zona muy solitaria que, al menos en las cercanías no tiene cobertura de cámaras de video vigilancia, ni públicas ni privadas. Además, al tratarse de un suelo arenoso, tampoco se pudo detectar huellas claras de calzado o de neumáticos del vehículo en el que fueron llevados los cuerpos hasta el lugar.

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