A una semana de haber sido salvajemente golpeado, don "Pepe" Curbelo no resistió.A una semana de haber sido salvajemente golpeado, don "Pepe" Curbelo no resistió.En las últimas horas de la tarde de este domingo, dejó de existir José Carlos Curbelo (80), el octogenario que fue salvajemente golpeado por un delincuente, cuando ingresó a su casa para robarlo la madrugada del pasado domingo 5 de octubre, en Miramar, cerca de Piriápolis.

José Carlos Curbelo, de 80 años de edad y apodado “Pepe” por familiares y amigos, dejó de existir en las últimas horas en el sanatorio Cantegril de Punta del Este, donde era asistido desde hace una semana por las graves lesiones sufridas.

El autor del hecho, Bruno Sebastián Olivera, de 31 años de edad, fue remitido a la cárcel el lunes 6, imputado por un delito de rapiña en concurrencia fuera de la reiteración, con un delito de lesiones graves especialmente agravadas por el uso de arma apropiada.

El hecho ocurrió en una zona muy tranquila y con pocos habitantes a esta altura del año, en la finca de la víctima emplazada en la calle 1 del balneario Miramar, lindero a Playa Hermosa y a unos 4 kilómetros al Oeste de Piriápolis.

Como lo informara MaldonadoNoticias, José Carlos Curbelo se encontraba durmiendo, cuando se despertó sorprendido por el imprevisto encendido de la luz de su dormitorio, y encontrarse de pronto frente a un desconocido que comenzó a reclamarle dinero.

El octogenario, al tiempo de entregarle US$ 100 y $ 1.000, quiso defenderse tomando un revolver calibre 32 de su propiedad que guardaba en la mesa de luz, pero el delincuente se le tiró encima comenzando a golpearlo en el rostro hasta dejarlo prácticamente inconsciente.

El individuo, domiciliado a la vuelta de la casa de su víctima, y que se supone estaba bajo los efectos de alguna droga o alcohol, lo golpeó reiteradamente incluso con el arma que logró quitarle, provocándole graves lesiones en el rostro y los dos ojos.

Don “Pepe”, sobre el mediodía del pasado domingo declaró que se había acostado a la hora 23.00 del sábado, y estima que se despertó sorprendido cuando se encendió la luz de su dormitorio, aproximadamente a la 1.00 del domingo.

Los investigadores presumen que a raíz de los golpes, el anciano haya perdido el conocimiento, en virtud que recién a media mañana del domingo se comunicó con la Policía para relatar lo que le había sucedido, al menos ocho horas antes.

La Policía lo encontró con el rostro literalmente desfigurado, por lo cual inmediatamente dispuso su traslado a sanatorio Cantegril, donde permaneció asistido en CTI toda la semana, ya que la noche del mismo domingo hizo un paro cardio respiratorio.

El culpable

La Brigada de Hurtos de la seccional 11ª de Piriápolis, desplegó inmediatamente varios operativos en procura de dar con el autor del ataque y robo, quien había ingresado por una puerta posterior de la finca del octogenario.

El autor fue detenido poco antes del mediodía del mismo domingo en medio de un importante despliegue policial en cercanías de Piriápolis. Se trataba de Bruno Sebastián Olivera, poseedor de varios antecedentes en Uruguay y Argentina.

Su propia madre fue quien dio los primeros indicios a la Policía, porque reveló que había salido la noche del sábado de su casa, y volvió en la madrugada del domingo, muy exaltado pero además manifestando que se iba a cambiar de ropa.

El peligroso individuo, fue detenido horas más tarde caminando por las calles 1 y 26 del balneario Playa Grande, y portando el revólver del octogenario rapiñado cargado con tres proyectiles vivos, luego que un amigo lo llevara en auto.

El conductor del automóvil que fue detenido poco más tarde, dijo que solamente llevaba al rapiñero a su casa, pero que cuando se dio cuenta que estaba armado, le pidió que se bajara. Se presumía que era cómplice en los hechos, pero quedó en libertad.

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