Tensión en el corazón del barrio Kennedy, al momento de la llegada de las autoridades.Tensión en el corazón del barrio Kennedy, al momento de la llegada de las autoridades.Continúa la instancia en la sede penal de 2° turno de Maldonado, con un solo detenido por el asesinato de Yamila Rodríguez (15). Su ex cuñado, confeso ante la Policía, de desdijo horas más tarde ante el juez de la causa. No hubo reconstrucción sino una minuciosa inspección de la casa de este hombre y del lugar del asesinato.

El ex cuñado de Yamila (15), L.V. de 36 años de edad y funcionario de una empresa de seguridad, confesó ante la Policía durante los interrogatorios a los que fue sometido durante la noche pasada, que fue el autor del asesinato y dio algunos detalles, no todos.

En horas de la tarde, ante el juez de la causa, doctor Gerardo Fogliacco, dijo que es inocente y que la Policía le había “plantado” el cuchillo y lo había llevado a un monte de San Rafael para que señalara que allí había arrojado el arma blanca de unos 25 centímetros de hoja.

El individuo, que hace poco más de un mes se separó de una hermana de Yamila, vive en una casa que en su parte posterior, tiene otra construcción en la que solía quedarse la víctima. Él, reconoció haber mantenido relaciones sexuales con ella, pero dos días antes que desapareciera.

Dijo que la ultimó con un cuchillo que casualmente había desaparecido de la casa, y que fue encontrado el mediodía de este jueves tras un intenso rastrillaje en el que participaron Bomberos y hasta personal municipal para desmalezar un tupido bosque.

Con frialdad, declaró que no le cortó ningún miembro y que no recuerda si al arrojar el cuerpo en el barrio Marly, tenía o no la cabeza. Asegura haber llevado solo el cadáver hasta esa zona, cuando la presión mediática por la búsqueda de la adolescente lo abrumaba.

Cuando su casa fue allanada se le preguntó por el vidrio de una ventana que estaba roto y por el faltante de ese cuchillo. En ese momento declaró que habían intentado robarle la casa unos días antes y que en esa ocasión le habían llevado el mismo.

Nueva inspección

Poco después de la hora 18.00 de esta jornada, el juez Fogliacco dispuso una nueva y minuciosa revisación de la casa del asesino y de la habitación en la que, todas las pruebas indican ultimó a Yamila. En el lugar las autoridades permanecieron durante más de una hora.

En todo el barrio hubo un gran despliegue policial, con presencia de efectivos de Policía Montada y Plantel de Perros, GEO y Dirección de Investigaciones, además de efectivos de al menos tres comisarías, para garantizar que no se produjeran incidentes.

Al lugar no fue llevado el confeso asesino, solo asistieron las autoridades judiciales, la fiscal y la abogada de oficio del acusado, así como personal que interrogó a L.V. y de Policía Científica que recogió nuevos elementos que ahora son analizados.

El plazo legal para mantener detenido a este individuo -si no es procesado-, vence en las primeras horas de la mañana de este viernes. Por ahora no existe la certeza si terminará encarcelado o no. Según fuentes de la investigación, serán claves los resultados de pruebas de laboratorio.

Esas pruebas, que incluyen estudios de ADN, de sangre encontrada en distintas partes y prendas, no habían llegado aún a Maldonado. Lo que queda claro es que si L.V. llegara a quedar en libertad, su seguridad personal estaría en riesgo.

Difícilmente pueda retornar al barrio Kennedy, donde esta tarde con calma pero con decisión, decenas de vecinos reclamaban que se le aplicara la máxima pena, mientras otros pedían: “tráiganlo y déjenlo con nosotros cinco minutos”, aludiendo a la intención de lincharlo.

En el barrio, los vecinos volvieron a defender a Yamila y a su familia, pero el pacto de silencio se sigue respetando: todos dicen no saber ni como se llama el acusado; nadie vio nada extraño ni sintió nada extraño tras la desaparición de la adolescente.

Queda claro que nadie quiere o se anima a hablar, porque cada cosa que se diga en voz alta, se escucha dos cuadras a la redonda en la irregular geografía del barrio. A no más de cuatro o cinco metros de donde ocurrió todo, viven por lo menos tres familias.

Otro comentario coincidente: de la casa de L.V. no quedará nada porque así son los códigos. Varios vecinos coincidieron en que “no le tocan fuego” por el riesgo que correrían las precarias fincas linderas. Hoy ya la habían robado y aseguran que esta noche, no queda “ni una sola tabla”.

(Foto: MaldonadoNoticias)

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