Centro de comando global de créditos de First Data, en Omaha, donde se detectó la gigantesca estafa en Uruguay.Centro de comando global de créditos de First Data, en Omaha, donde se detectó la gigantesca estafa en Uruguay.La mega estafa contra la empresa First Data, licenciataria de la marca “Maestro”, entre otras, está lejos de ser totalmente aclarada. Ahora se suma el FBI norteamericano a la engorrosa investigación de un caso que podría tener involucrados en distintas partes del mundo, y epicentro por ahora confirmado en Uruguay.

La estafa que podría rondar los US$ 41 millones, es investigada por el juzgado Especializado en Crimen Organizado a cargo del doctor Néstor Valetti, quien ya decretó los procesamientos de un holandés y un paraguayo (el 8 de mayo), y de un francés y un uruguayo (el 15 de mayo).

Sin embargo, la mega estafa habría beneficiado a muchas más personas difíciles de ubicar por el momento, por tratarse de europeos y paraguayos que se han puesto lejos del alcance de la justicia uruguaya. En cualquier momento puede librarse un racimo de pedidos de extradición.

La investigación en Uruguay, es llevada adelante por un equipo multidisciplinario integrado por personal de Lucha contra el Crimen Organizado e Interpol, de la Secretaría Nacional Anti lavado, de la Unidad de Investigación y Análisis Financiero (UIAF) del Banco Central y de una perito contable del ITF.

Pero ahora se han sumado afamados organismos de investigación e inteligencia como el FBI de Estados Unidos, que apuntan a descubrir si se produjo una falla en el sistema de conversión de monedas de “First Data”, o si se trató de maniobras de un hacker que logró ingresar al software.

¿Solo Uruguay?

Una de las interrogantes que procuran develar los investigadores, es porqué la maniobra se realizaba en Uruguay, mediante cuantiosas compras en una veintena de empresas de distintos rubros, por parte de ciudadanos europeos (por ahora se sabe de holandeses y franceses) y paraguayos.

El falló en la conversión de la moneda, comenzó a verificarse en el año 2008, pero no fue detectado rápidamente, porque se trataba de transacciones de menor cuantía que no afectaban los negocios que maneja la firma administradora de tarjetas de crédito y débito más grande del mundo.

La denuncia ante el Juzgado de Crimen Organizado de 1er. Turno, a cargo del juez Néstor Valetti, fue presentada el 7 de noviembre de 2014, junto a una lista de personas que se habrían beneficiado con las maniobras. También figuraban los comercios y empresas donde se realizaron las compras.

El de la lluvia

Tras los primeros procesamientos decretados por el juez Valetti, volvió al tapete el insólito caso de la lluvia de dólares protagonizada por un francés la madrugada del 10 de enero de 2014, en el afamado boliche Moby Dick, ubicado frente al puerto de Punta del Este.

Aquel francés que nadie conocía ni sabía donde se alojaba, ni porque hizo lo que hizo, ahora se sabe que es A.B., y que no estaría ajeno a estas maniobras en Uruguay, porque uno de los primeros procesados por la mega estafa, su compatriota N.G., era amigo suyo.

Hasta el Banco Central (BCU) estuvo investigando a A.B. que durante la madrugada del 10 de enero del año pasado tiró desde la terraza de Moby Dick, una suma estimada en los US$ 30.000. En ese marco se habrían detectado compras millonarias, con tarjetas de débito del banco europeo BNP.

Empero, llamó la atención que un hombre presuntamente vinculado a millonarias maniobras ilícitas, “se regalara” en un medio relativamente pequeño como Punta del Este. ¿Haría semejante ostentación, tirando a la vista de cientos de personas miles y miles de dólares?. Resulta al menos llamativo.

Reguero de pólvora

La noticia de la lluvia de dólares comenzó a correr como reguera de pólvora desde las primeras horas del viernes 10 de enero de 2014, aunque no fue fácil poder confirmar que efectivamente, un extranjero había provocado un hecho tan particular en Moby Dick.

Con el paso de las horas, MaldonadoNoticias confirmó que el afamado boliche estaba abarrotado de público como cada noche-madrugada del verano, cuando poco después de la hora 4.00 se generó un gran revuelo que hizo pensar a algunos asistentes que se había producido un incidente.

Sin embargo, no fueron pocos quienes empezaron a ver caer desde la terraza del boliche, decenas y decenas de papeles que resultaron ser billetes y más billetes de US$ 100. “Papeles” similares, que no eran otra cosa que dólares, fueron quemados antes por el francés.

Unos y otros empezaron a juntar lo que pudieron. De quinientos a mil dólares lograron recoger muchos asistentes, que prefirieron mantenerse en el anonimato. Un joven cocinero de Moby Dick, dio la cara y reconoció ante varios medios, que había logrado hacerse de unos US$ 4.000.

El francés que habría llegado solo al boliche, dispuesto a celebrar su cumpleaños, pidió champagne para tomar en la terraza y al rato comenzó a tirar los dólares, por puñados. Estiman que se deshizo de unos US$ 30.000; antes lo vieron con un encendedor quemando varios billetes que dejó llevar por el viento.

¿Quién era?. Nadie lo supo al menos en aquel momento. Hay quienes señalaron que aquella madrugada dijo que retornaba de una noche de suerte en un casino de Punta del Este, donde ganó US$ 50.000. Nadie supo ni donde se alojaba. Ahora se sabe que se trataba de A.B.

Mucha tela

Las líneas de investigación que se siguen en Uruguay, en Estados Unidos y otros países, van en procura de dar con A.B., aunque se han abierto en varias direcciones: allegados europeos al francés, funcionarios aduaneros paraguayos y personajes del jet-set de ese país, y comerciantes uruguayos.

Por el momento, fueron remitidos a la cárcel por estafas con las tarjetas de débito Maestro, el francés N.G., (amigo de A.B.); J.R.V.B., funcionario de la Delegación de la Aduana de la República del Paraguay en Montevideo; el holandés O.S. que se había radicado en Pan de Azúcar, y un empresario importador uruguayo.

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