*) Prof. José Luis Corbo

“El deporte, que nació de juegos realmente populares, es decir, producidos por el pueblo, regresa al pueblo a la manera de la música folclórica, en forma de espectáculos producidos para el pueblo…se difunde mucho más allá del círculo de los que lo practican actualmente o lo hicieron en otra época, es decir, entre un círculo que no siempre tiene la competencia para entenderlo como es debido” (Bourdieu, 1990)

Si bien hemos hecho referencia al deporte en más de una ocasión, su carácter polisémico -con pluralidad de significados- habilita y obliga a la reflexión permanente en función de lo que el deporte como objeto construye y lo que sobre él se construye en los diversos espacios sociales de los que forma parte.

Tal es el caso del Baby Fútbol. Los rasgos particulares que lo configuran merecen la reflexión exhaustiva partiendo del análisis de los campos que sobre él actúan y lo convierten en un producto extraño, capaz de atraer a los espectadores con gustos más diversos, a la vez que espantar otro tanto debido a los rasgos casi demoníacos que en ocasiones adquieren sus formas.

En relación al propio fenómeno y para comenzar el análisis, podríamos hacer referencia a quienes lo viven y lo disfrutan como espacio de formación de sus hijos, aquellos que repiten el discurso posmoderno, aquel que dice que la vida es competencia y que el Baby fútbol es, per se, un espacio de construcción de los rasgos más determinantes del carácter de los niños -otrora el carácter de los líderes burgueses-. Desde nuestra perspectiva no existen formas directamente cuestionables sobre esas visiones.

Estamos frente a un claro proceso de normalización sobre ciertas estructuras del deporte infantil que funcionan sin ningún tipo de reflexión porque, en la medida en que niños y padres disfruten de ellas, no parece necesario cuestionarlas.

Para el caso parece ser la propia normalización la que regula el espacio social a tal punto que los procesos de deformación interna que sufre el deporte parecen imperceptibles y terminan siendo el resultado de formas gestadas al exterior del juego por aquellos que, como espectadores y consumidores del deporte espectáculo, contaminan el fútbol infantil.

Quizás la reflexión más común en cuanto al Baby fútbol y a su entorno es la que viene de la mano de la psicología, describiendo las conductas de los padres como un intento por transmitir a los nóveles deportistas sus propias frustraciones. Esto trasciende, de acuerdo con esa línea, las frustraciones deportivas de los padres, ya que muchos de ellos jamás se vincularon directamente a la práctica futbolística federada.

Es preciso diferenciar en este sentido al deportista de fin de semana o al que juega con sus amigos en una liga amateur, de aquel que alguna vez logró participar de un deporte federado, más allá de las condiciones de esa federación.  El hecho de la frustración seguramente deberá pensarse más allá del propio ámbito deportivo y se vinculará a las formas en las que los padres se proyectan en sus hijos siempre desde en vínculo fuertemente emocional y marcado indefectiblemente por las buenas intenciones.

El análisis que realiza Bourdieu nos muestra la dimensión socio histórica de esta problemática, a la vez que habilita nuestro rol docente en cuanto a la participación del proceso de reconstrucción cultural. Para el autor, el deporte moderno como construcción de la clase obrera, como producto del pueblo trabajador expropiado por la clase noble inglesa, regresa el pueblo en forma de espectáculo. Aquellos sujetos “colonizados” que entregaron su legado al sector más pudiente para educar a los jóvenes en sus escuelas, en determinado momento de la historia, vuelven a participar de él como espectadores.

El problema es que las formas que había adquirido el deporte habían alejado al pueblo de la propia práctica deportiva, alejándolos también de la comprensión de las formas deportivas más profundas, del virtuosismo técnico y táctico sobre las acciones, del entendimiento de las lógicas profundas que hacen del deporte un objeto en extremo complejo y perfectible. Le habían quitado al pueblo la capacidad para entender el fútbol vinculada siempre a su participación y comprensión, por tanto, del juego desde el juego.

Esta suerte de robo intelectual construye entonces, en las ideas del autor, un sector social que participa como espectador pero que aplaude la teatralización del fútbol desde sus aspectos más bárbaros. Se legitiman las formas de entrega, lo violento por sobre el estético, lo pícaro por sobre lo estratégico… en fin, lo antideportivo por sobre lo estrictamente deportivo, de forma de que el deporte, en función de su imposibilidad por escapar a los aspectos exógenos que lo construyen, sufre innumerables deformaciones dentro y fuera de la cancha.

Con el paso del tiempo y vinculado a los procesos de globalización el deporte, y para el caso particular el fútbol, vuelve a transformarse en un deporte popular. Ya no en un juego dado sus rasgos internos, pero si en un deporte que se practica desde hace mucho tiempo en los escenarios más diversos. El deporte espectáculo sigue creciendo, pero de la mano de aquellas formas exageradas de teatralizar lo irrepetible y de aplaudir la patada por sobre el caño y la barrida al piso por sobre el gol o el virtuosismo de la finta.

Esas formas históricas son parte de la construcción del Baby fútbol actual en nuestro país y, debido al proceso cultural que las instaló y pareciera habilitarlas, puebla nuestras canchas y condiciona nuestros niños cada fin de semana. Basta con participar para ver y escuchar los discursos de los espectadores y los gritos desesperados hacia los niños, con palabras y sugerencias que demuestran que aún al día de hoy gran cantidad de los que participan como espectador, siguen sin entender el deporte.

Decíamos que esta lectura sobre el deporte como objeto cultural y sus deformaciones históricas, no sólo pretende ser una defensa hacia esos padres que gritan desde su condición de sujetos históricos y como parte de su habitus, sino que habilita la reflexión para los docentes en cuanto a la necesidad de pensar el deporte más allá de sus prácticas y más allá del proceso de formación de los propios practicantes.

Es una reflexión que nos moviliza para pensar en esos padres espectadores que son producto del Baby fútbol como construcción y que son a su vez constructores pero que son, en cualquier forma, sujetos impostergables para la educación deportiva.

 

*) Licenciado en Educación Física (ISEF Udelar). Entrenador de fútbol (ISEF-Udelar). Actualmente cursando la Maestría en Didáctica de la Educación Superior (Centro Latinoamericano de Economía Humana).

Director coordinador de Educación Física, del Consejo de Educación Inicial y Primaria/Administración Nacional de Educación Pública. Maldonado-Uruguay.

(ANEP/CEIP). Integrante de la línea “Políticas Educativas y Formación Docente. Educación Física y Prácticas Educativas”, adscripta al grupo de investigación sobre La Educación Física y su Enseñanza.

*) Psic. Manuel Froilán Zavala Ayala

Muchas familias niegan un suicidio obvio aun en el caso de que haya evidencia indiscutible. La mera idea de que un ser querido se quite la vida es emocionalmente difícil de asimilar. El proceso de negación es complicado por el sentido abrumador de la culpa y de la responsabilidad que siente la familia.

Simplemente es muy doloroso para los miembros de la familia el admitirse el uno al otro que su ser querido se quitó la vida. Cada miembro se siente responsable por no haber prevenido la pérdida.

Sería difícil el sobreestimar las consecuencias actuales y futuras por causa de esta tendencia suicida si es que no se hace algo en cada comunidad que ayude a abortar este tipo de incidentes. Esta desesperante situación no va a cambiar por sí sola.

Otras tendencias, tales como el quebrantamiento de la unidad familiar, la decadencia de los valores y la poca consideración del valor de la vida, alimentan la problemática suicida. Estas tendencias no están mejorando, así que tampoco podemos esperar que la tasa de suicidio disminuya.

El suicidio es un síntoma de problemas, situaciones y tendencias las cuales no hemos reconocido ni enfrentado de la manera apropiada. Conocer las señales de aviso o los síntomas que puede mostrar una persona que desea suicidarse es un primer paso esencial, para disminuir las muertes.

La mayoría de las personas que han perdido a un ser querido por causa del suicidio dicen que nunca se imaginaron que les pudiera suceder a ellos, y que no vieron nada que indicara que su ser amado estaba experimentando algún problema grande. Una de las razones es que muchos de los mensajes pueden ser sutiles.

Un área en la que los adolescentes son altamente deficientes es la de “soportar el sufrimiento”. Reciben un sinnúmero de oportunidades para afligirse, pero tienen pocos recursos para tratar con ello. Además, debemos enseñar a los chicos que los sentimientos siempre cambian, aun aquellos que parecen abrumarnos.

Hay momentos que a todos nos dan deseos de darnos por vencidos. Un día puede que nos sintamos maravillosamente bien y pensamos que la vida es grandiosa, al día siguiente nuestras vidas parecen no tener esperanza alguna.

No debemos olvidar que la clave para la prevención es HABLAR. Es necesario que aprendamos a expresar y exteriorizar lo que sentimos. De esa forma, la persona agobiada, podrá recibir ayuda.

NO OLVIDE: El suicidio es una causa de muerte EVITABLE.

 

*) Licenciado en Psicología, especialidad Clínica (con Habilitación Profesional del MSP). Miembro Honorario en el Área de Negociación Antisecuestro (gerenciamiento de crisis) del Grupo Halcón de la Policía Argentina Especializaciones en Suicidología: Red de Suicidiólogos (Representante Nacional hasta el año 2.008); Red Iberoamericana de Suicidiólogos (Argentina).

Miembro de la Asociación Argentina de Salud Mental (AASM), desde el 10 de agosto de 2016.Ex - Miembro de la Sociedad Mexicana de Tanatología.

Libros publicados: “Suicidio Infanto-Juvenil” - Cómo reconocer las Señales de Advertencia (Editorial Arandura. Año 2006); “El Suicidio - Un grito silente (Imprenta Tradinco. Año 2017). Disertante en múltiples eventos en varios países.

*) Prof. José Luis Corbo

“Los hombres han sido siempre, en política, víctimas necias del engaño ajeno y propio y lo seguirán siendo mientras no aprendan a descubrir detrás de todas las frases, declaraciones y promesas morales, religiosas, políticas y sociales, los intereses de una u otra clase” (Lenin)

Es probable que, la gran carencia de los sindicatos de la educación sea la falta de intercambio político ideológico con sus afiliados no directivos, la ausencia de espacios de debate que no se enfoquen en los problemas como emergentes, sino en los supuestos teóricos que subyacen dichos problemas.

La dificultad real para entender la lógica de los famosos paros en educación, que no es la misma lógica de los paros de otras épocas, porque al paro hay que situarlo para pensarlo, radica en la falta -intencional o no- de espacios reflexivos de análisis profundo que promuevan en el trabajador el desarrollo crítico para actuar conscientemente y no promovido por el sentido o no de pertenencia a un colectivo o, sencillamente, por motivaciones personales.

Es inevitable pensar un sindicato como una estructura político-ideológica creada por los trabajadores y trabajando para ellos. Parece innecesario acotar que, en este escenario, los intereses personales serán subordinados por intereses colectivos que, en función de un sentido también colectivo que sostenga las prácticas del propio sindicato, tomará como faro un proyecto social pensado sobre un referente de justicia social que garantice, entre otras cosas, las condiciones laborales de los trabajadores como parte del engranaje que sostiene el propio proyecto.

Decimos, en este sentido, que el fondo de las acciones sindicales deberá ser siempre el proyecto y no los propios trabajadores porque parece a priori contradictorio asumir que existe una significación válida en cuanto a las mejoras laborales si el proyecto social no se construye de la mano de esas acciones.

Es también de orden aclarar los matices partidarios que los propios sindicatos toman -en función de que hoy parecen ser el principal trampolín político- condicionando acciones de sus afiliados en base a pensamientos que responden más al sentido de pertenencia a ese sector político que a la propia clase trabajadora.

Debería ser prioridad de cada sindicato el declararse independiente de los sectores político-partidarios, más allá de que luego sus propias prácticas los enfrenten a la inevitable imagen de la contradicción.

Como decíamos inicialmente, los espacios de debate serán el lugar de circulación de los saberes básicos para poder comprender un fenómeno que necesariamente requiere de un análisis profundo. El propósito de la formación de los trabajadores será facilitar los aspectos teóricos que subyacen al paro como práctica social, apelando a las ideas de Carr & Kemmis de que la única forma de entender una práctica es con teoría.

No existen prácticas neutras, aunque simulen serlo, porque el desconocimiento del fondo tampoco exime de culpas. Es parte medular del ejercicio de la democracia el desarrollo del interés personal que facilite un proceso reflexivo sobre un proyecto de país, más allá de que sabemos que existen maniobras que intencionalmente favorecen formas parcializadas de ignorancia.

Las palabras jamás son huecas, siempre están cargadas de sentidos. Y los sentidos se construyen sobre lo que se dice, pero también sobre lo que no se dice. Porque el silencio, en la mayoría de los casos, encubre prácticas de fondo que, para el caso de las acciones sindicales, son mucho más importante que los motivos explícitos de los propios paros.

Basta con intentar explicar los sentidos del seis por ciento a sujetos alejados de los ámbitos educativos, para darnos cuenta de que el problema no es explicar el propio porcentaje sino el por qué y el para qué de la inversión en educación a la luz de teorías macroeconómicas alineadas a la lógica del capital humano. Porque sabido es que, desde la línea del Banco Mundial, parece ser que la inversión en educación deberá significarse en el aumento del PBI. De lo contrario no se justifica.

Parar en educación va mucho más allá de parar para el seis por ciento. Va más allá incluso del sentido de pertenencia con el sindicato, o de estar afiliado o no. -convengamos aquí que no es lo mismo, muchos afiliados padecemos la falta de ese sentido de pertenencia-.

Parar va también más allá de identificarse con un determinado sector político partidario porque es de libro la independencia partidaria del trabajador como trabajador, no del trabajador como votante en el ejercicio de su derecho democrático.

Parar en educación es parar como medida de expresión frente a un proyecto social que encubre bajo las formas del cuatro y algo por ciento, las formas más repudiables del neoliberalismo. Es parar asumiendo que esas condiciones económicas que se reclaman son parte indispensable de un proyecto que deberá pensar la educación como una práctica liberadora y no como un proceso de promoción de la cadena productiva.

Parar en educación es, en definitiva, la voz de los docentes que se niegan a ser una víctima más de los acuerdos internacionales y que reclaman su espacio para pensar juntos y críticamente el fondo ideológico que sostiene el propio proyecto social del que todos, aunque no lo sepamos, somos parte.

 

*) Licenciado en Educación Física (ISEF Udelar). Entrenador de fútbol (ISEF-Udelar). Actualmente cursando la Maestría en Didáctica de la Educación Superior (Centro Latinoamericano de Economía Humana).

Director coordinador de Educación Física, del Consejo de Educación Inicial y Primaria/Administración Nacional de Educación Pública. Maldonado-Uruguay.

(ANEP/CEIP). Integrante de la línea “Políticas Educativas y Formación Docente. Educación Física y Prácticas Educativas”, adscripta al grupo de investigación sobre La Educación Física y su Enseñanza.

*) Mauro Mendiburu Benedetto

Durante varios meses hemos estado hablando de la inconsistencia de un plan económico argentino, basado en el endeudamiento como método de solución a ciertos desequilibrios macroeconómicos. El endeudamiento público (y también privado) no es malo en sí mismo, pero de la forma en que se lo utiliza en estas latitudes, resulta extraño encontrar ejemplos de su bondad.

Argentina se endeudó agresivamente y a tasas muy altas. Al momento de hacerlo, el relato era reiterado por casi todos los medios periodísticos: ante la incapacidad de solucionar los desequilibrios estructurales se echaba la culpa a la “pesada herencia”; quienes criticábamos la política de endeudamiento por sus efectos en el largo plazo (los de hoy), éramos tildados de opositores al “cambio”; sólo se observaba el déficit fiscal primario, evitando así reconocer el peso que tendría el pago de intereses de la deuda contraída; a excepción de alguna propuesta del Frente Renovador, nunca hubo una sola idea reactivadora de la producción nacional, pues la “lluvia de inversiones” vendría sola; y podríamos seguir, pero estaba claro que la culpa la tenía otro.

No es necesario ir muy lejos para encontrar el mismo relato: la deuda externa pública uruguaya, publicada por el BCU, pasó de Usd 9558 millones en el año 2003, hasta los Usd 17831 millones a diciembre de 2017. Dicho incremento del endeudamiento vino a financiar déficits fiscales, provocando a su vez pagos de intereses a futuro que dificultan luego el cumplimiento de diversas metas.

Hoy por hoy, el déficit global de nuestro país asciende a 3.7% del PIB, un dato para nada despreciable. El punto es que casi su totalidad corresponde a pago de intereses de deuda pública, exactamente el 3.3% del PIB. Mientras la Educación solicita el 6%+1% del PIB, los tenedores de deuda pública obtienen casi la mitad del mismo sin hacer reclamo alguno. Es que estamos pagando el costo de habernos endeudado oportunamente, será el Gobierno que se endeudó quién deba explicar si el “beneficio” de aquel endeudamiento era mayor al “beneficio” actual al que se debe renunciar.

Por estas latitudes, las expresiones de autoridades de la Intendencia de Maldonado frente a la solicitud de endeudamiento es la misma que vemos en los actores argentinos. El relato es el mismo: se considera un éxito que haya bancos e instituciones financieras oferentes y que ello demuestra la confianza en la gestión municipal (en Argentina se hablaba de la confianza del resto del mundo en el cambio que propiciaba el nuevo gobierno), como si las instituciones financieras les importara en algo que el tránsito en Maldonado esté mejor (o peor), o si hubiese obras importantes (o no). Nadie habla de los intereses que habrá que pagar (y lo que se renunciará a cambio), ni de la fragilidad a futuro del endeudamiento, ni del análisis económico realizado previo a la solicitud de la deuda.

El relato es siempre el mismo: “el endeudamiento ha sido un éxito”. Pues, solo ver el ejemplo argentino exime de comentarios. Será un “éxito” mientras alguien nos preste por nuestra incapacidad de desarrollar la economía local o nacional. El día que cambien los vientos de préstamos, dejará de ser un “éxito”, y volveremos a rebajas salariales o ajustes violentos, como los que veremos en los próximos meses en Argentina, al fin y al cabo, el relato es siempre el mismo, y también tiene los mismos finales.

*) Es Master en Economía Financiera por la Univ. of London-SOAS, UK. Se desempeña actualmente como Profesor de Economía de la Universidad de la República (CURE-Maldonado) y de la Universidad Católica del Uruguay (Sede Punta del Este). Es asesor de inversiones financieras.

*) Prof. José Luis Corbo

“…Si bien la ciencia social aplicada a la educación puede proporcionar resultados que nos ayuden a entender las reglas de juego de la acción, no puede proporcionarnos la base para una tecnología de la enseñanza que brinde al profesor una orientación fiable. Las predicciones basadas en niveles estadísticos de confianza son aplicables a la acción sólo cuando haya que aplicar el mismo tratamiento a toda la población. Esta condición no sirve en educación. Al profesor le incumbe diferenciar los tratamientos”. Stenhouse, L. (1987)

Son tantas las formas que dibujan los intentos desesperados por salir de una supuesta crisis en la educación que, a estas alturas, se nos dificulta comprender qué es real y qué es parte de esas construcciones abstractas, forzadas y partidariamente cargadas que construyen los medios de comunicación masiva y que, por algún tipo desconocida de ósmosis, terminan construyendo nuestros discursos.

Es real que los cambios de época suponen cambios en la educación porque en esa dialéctica sociedad-educación, la sociedad construye educación y la educación debería también aportar a la construcción de esa sociedad. Si bien esta afirmación requiere de análisis más profundos, tal vez desde perspectivas marxistas o gramscianas, podríamos quedarnos con algo que es básico, la necesidad de pensar en un proyecto social que, a la vez de adaptarse a los cambios, promueva ciudadanos que comprendan y se posicionen ante dichos cambios, en lugar de adaptarse doctrinalmente a ellos.

Podemos tomar el ejemplo de la tecnología, que hoy invade las aulas, sobre todo lo vinculado a la informática, la robótica y todos sus derivados. ¿Será necesario instruir a los jóvenes en el manejo básico de las herramientas tecnológicas o debemos, en otro sentido y, antes que nada, promover el desarrollo crítico y reflexivo sobre los usos conscientes de la tecnología para entender, entre otras cosas, las formas de manipulación para las que la propia tecnología es usada?.

Debates como este surgen varios. Lo hemos planteado con otras formas, pero idéntico fondo para el Deporte, por ejemplo. Lo que queremos tomar en esta ocasión, es la mirada actual que se promueve y que construye y configura discursos y prácticas educativas y que es el resultado de la producción de agentes intelectuales externos a la escuela. Es decir, el tomar partido por temas educativos con una visión de la educación que responde a los ojos de los no educadores.

En la actualidad, los medios promueven y reproducen la visión de un grupo de intelectuales respetados en la academia que prometen cambiar la educación -no sabemos si el ADN o qué- en función de un manual “abierto” que respeta insumos de moda en cuanto al debate educativo y elabora una propuesta del orden de lo político, económico o educativo -no se sabe cuál de ellos pesa más- que se presenta al común de la gente como una respuesta seria y bien intencionada ante la problemática emergente de la educación.

El problema de estas propuestas es que las visiones que exponen, que simulan ser multidisciplinares, pero responden al orden de lo sociológico, lo antropológico, lo psicológico… o algún otro campo, son y siempre serán visiones “sobre” educación y jamás “en” educación, porque los sociólogos no están ni van a las escuelas.

Sabemos que existe un aporte docente en esta propuesta, pero nos posicionamos claramente en la vereda de enfrente. En este sentido, Chomsky nos advertía que, si creemos en la libertad de expresión, debemos incluir la de los otros. Y con esto no queremos decir que el conocimiento que producen carezca de validez, sino que su transposición y sus aportes a la práctica no contemplan aspectos pedagógicos y didácticos poco menos que medulares para este asunto.

No podemos ni debemos obligar a un sociólogo a que piense como docente. No creemos tampoco que sea necesario. El gran Bourdieu, más de una vez, dejó claro que su trabajo como sociólogo consistía en describir y desenmascarar esas acciones inconscientes de los sujetos que configuran los códigos sociales y culturales y que son, a su vez, estructuradoras de esos sujetos. Jamás elaboró un plan de estudio, porque no era pedagogo y porque su desarrollo intelectual lo obligaba en cierta forma a respetar los campos.

Lo cierto es que hoy tenemos la posibilidad de leer un documento de más de cien hojas en el que no aparecen las palabras crítica ni criticidad. Un documento que llega a salvarnos pero que a la vez nos condena. Es la mirada de los que piensan que está todo mal y que ellos tienen el mensaje de la salvación, pero que jamás accederán a remangarse los pantalones para pisar el barro. Es la mirada externa, tan externa como la de los que nos miran desde afuera y pretenden evaluarnos.

Lo peor es que todo tiene lógica en ese tipo de construcciones y es poco menos que predecible. Sería ilógico que la lógica de quienes nos someten promueva ideas educativas que nos liberen, lo decía hace muchos años Freire. Esa visión educativa es básicamente económica, se vincula a la producción y a la preparación para el mercado, asumiendo que lo único válido a saber es lo vinculado con lo axiológico en formas de competencias duras y el resto es blando, porque debemos aprenderlo para desaprenderlo en la medida que el propio mercado nos lo demande. Es el discurso neoliberal, el de las prácticas liberadoras, liberadoras de los capitales del mercado, pero jamás de los sujetos.

*) Licenciado en Educación Física (ISEF Udelar). Entrenador de fútbol (ISEF-Udelar). Actualmente cursando la Maestría en Didáctica de la Educación Superior (Centro Latinoamericano de Economía Humana).

Director coordinador de Educación Física, del Consejo de Educación Inicial y Primaria/Administración Nacional de Educación Pública. Maldonado-Uruguay.

(ANEP/CEIP). Integrante de la línea “Políticas Educativas y Formación Docente. Educación Física y Prácticas Educativas”, adscripta al grupo de investigación sobre La Educación Física y su Enseñanza.

*) Daniel Pelenur MBA

Las empresas están concebidas para que después de completar su ciclo productivo, comercial o de servicios, pueda haber un resultado tangible que permita que esos flujos de dinero vuelvan a mis activos, pago de obligaciones y procesos, para continuar mis ciclos, y muy cautelosamente poder reservar en caso de que haya remanente, una cantidad de ese resultado como reserva para inversiones y complementariamente, entregas a los dueños, accionistas otro monto parcial de ese resultado.

Así debería funcionar el sistema, organizaciones de todo tipo, personales, sociedades, asociaciones civiles, es decir toda organización que tenga o no fines de lucro debe tener un remanente para distribución o acumulación de reservas y/o entrega de resultados a sus dueños.

En el enfoque de las organizaciones que persiguen un lucro, estas deben competir en mercados internos y externos para poder colocar sus productos o servicios. Nuestro paisito ha sido bendecido por un clima muy favorable para productos que tienen que ver con su tierra, agricultura y ganadería como mayores exponentes.

Somos muy buenos exportadores de productos cárnicos, lácteos y granos, con volúmenes muy importantes para el tamaño de extensión de tierra que tenemos.  Nuestra economía es chica, es decir tenemos un mercado interno reducido, donde se hace difícil ser productivo/eficiente por no contar muchas veces con economías de escala para poder aprovechar al máximo nuestra capacidad instalada.

En el mercado exterior competimos siempre de atrás, con escollos muy grandes porque la mayoría de nuestros productos exportables paga aranceles en destino.  Los gobiernos para eso tratan de negociar acuerdos; son duras sesiones de tira y afloje que pueden extenderse muchos años, pero que finalmente se logra un entendimiento satisfactorio para dichas economías.

La empresa Oriental está aislada de todos estos acuerdos; no voy a entrar en detalles técnicos que pueden aburrir mucho, pero conceptualmente nuestros personajes que viven en su mundo sesentista, populista, clasista, cortoplacista, idealista, y varios istas más, son agentes de alta resistencia a todo lo que Uruguay pueda negociar con otros países para abrir la economía y poder llegar más lejos a todo….

Sigo pensando que estamos gobernados por estos personajes que muy poco les importa que nuestras empresas puedan seguir sobreviviendo, anteponiendo ridículas concepciones clasistas, ideológicas y de pensamientos económicos jurásicos, de mirar para abajo y no ver nada, solo yo y mis intereses, mi sueldo jugoso de legislador o burócrata de turno en alguna empresa pública y que siga la joda; solo veo alguna ramita del bosque. Estoy en contra, es una reacción innata, sin pensarlo…

A tal punto somos un “no país “(teoría que vengo trabajando hace más de 30 años), que el Poder Ejecutivo está a favor del tratado con Chile, pero los comités y vaya a saber que otras situaciones absurdas de “las bases y la representatividad” hacen que no se pueda seguir adelante con este pequeño paso a mejorar nuestras facturaciones y por ende nuestros resultados.

La ignorancia de unos hace que nuestra calidad de vida siga declinando, solo importan las chacras individuales, las chacras ideológicas del pasado, y poco o nada el bienestar general de la población.

Escuchen bien personajes: bien simple, paren de tomar mate cinco minutos, y miren un poquito a lo que digo, no se asusten que siguen cobrando sus sueldos; mis líneas no tendrán ninguna consecuencia en su modo de vida, es solo para darles un pequeño refresco de la realidad: si las empresas pueden seguir sobreviviendo, si tienen resultados favorables, todos ganamos (aunque no lo crean, Uds. también); el empleo neto crece, dicha organización puede pagar las obligaciones fiscales correspondientes y no tener que entrar al mercado gris por no tener fondos para afrontar todo, hay más desarrollo, más inversión, más crecimiento hacia el exterior, más empleo… menos cierre de empresas y oportunidades…

Ya me estoy quedando sin aire por el nudo mental que se me hace al tener que vivir esta desfachatez, este sin sentido de ir en contra de todo lo que puede ser potencialmente bueno para todos. Bueno, ahora sigan con el mate y sus interminables polémicas y dialécticas que pocos podemos entender… mientras el resto de la población ve pasar oportunidades únicas de crecimiento y mejora de calidad de vida, con todas sus positivas implicancias…

*) Master en Administración de Empresas (New York University). Ocupó cargos gerenciales de primer nivel en áreas administrativas financieras en importantes empresas en Montevideo y Buenos Aires. Docente Universitario. Desde el 2008 hace consultoría y capacitación en empresas familiares en áreas de Administración, Contabilidad, Finanzas y Organización. Cel. 099 141 417 - Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.

*) Prof. José Luis Corbo

“Cada momento histórico trae una visión particular que cambia en función de los significados del trabajo, del conocimiento y de las influencias de un complejo conjunto de prácticas sociales. Los conceptos de cuerpo, salud, predominantes en la cultura, así como las formas de organización política y social determinan una serie de condicionantes que influyen en el desarrollo e inserción de las prácticas corporales y motrices en la perspectiva educativa y socializadora.”  (Rozengardt, R. 2010)

El debate en cuanto a “lo educativo” del deporte es un debate amplio, ambiguo, obviamente abierto y en construcción permanente. Su abordaje requiere bastante más que una problematización liviana y las formas que se construyen en relación con el tema son en extremo complejas.

Asumimos en este sentido un problema tal vez de vigilancia epistemológica… Existe una diversidad de saberes coloquiales que parecen validarse por su mera repetición, llegando inclusive a cuestionar saberes de orden académico. Lo que nos parece incuestionable en todo sentido, y en palabras de Velázquez Buendía, es el valor del deporte en tanto legado cultural y la necesidad imperativa de cuidarlo, pensarlo, construirlo y reconstruirlo en dicho sentido.

Sabemos y hemos mencionado los orígenes un tanto oscuros del deporte moderno, así como su carácter adoctrinante, sus formas reproductivistas y el mensaje oculto detrás de los famosos “valores del deporte”. Para Brohm (1978) el deporte surge como un aparato ideológico que reproduce en su estructura los rasgos de ciertas formas sociales que privilegian a un determinado sector y que necesitan mantenerse para reproducir condiciones de producción.

Es concebido, por tanto, como un reproductor claro de hegemonía y desigualdad social, un instrumento al servicio del status quo. “No cabe concebir, que sigan vigentes procesos de iniciación deportiva en particular, ni de educación en general, cuyo propósito se limite a reproducir y transmitir un sistema de creencias, conocimientos, valores, ideas, símbolos… a los que, por otra parte, cabe atribuir en la actualidad una dudosa continuidad temporal como si se tratase de formar ciudadanos que han de convivir en sociedades y culturas apenas mutables” (Velázquez Buendía, 2004).

Más cerca en la historia, otros usos del deporte con fondos y formas diversas han manchado los libros y se han borrado de la memoria de los historiadores con el propósito de no demonizarlo. Un ejemplo, en el fútbol, es el “partido de la muerte” durante la segunda guerra mundial, en el cual un equipo de prisioneros de guerra elige la muerte antes que la derrota en un partido pensado con intenciones claramente chovinistas.

Este chovinismo se visualiza hoy en día entre países que se declaran enemigos acérrimos pero que jamás se han enfrentado en otras contiendas que no sean las de orden deportivo.

En la actualidad, el deporte es usado de diversas formas que esconden, en su propia práctica, construcciones acerca del mundo, de la sociedad y de la cultura que, si bien no alcanzan los niveles que otrora alcanzaron, se presentan bajo discursos atractivos, pero poco creíbles de ser analizados en profundidad. Nos interesa en este caso particular, el tema de la democratización del deporte. No sólo el mensaje que esconde el título, sino las formas de pensarlo y presentarlo.

A nivel político y a toda escala -micro y macro-, parece ser que la democratización pasaría por el simple hecho de llevar el deporte a los barrios más carenciados. Bajo estos supuestos la construcción y el cuidado de espacios para uso deportivo y el préstamo de materiales a la población garantizaría a los sujetos que allí habitan, un acceso ilimitado y disfrutable a ese legado cultural que es el deporte.

Desconocemos en este sentido, que los factores que limitan el desarrollo del deporte para esas poblaciones no son relativos al deporte y a su práctica en virtud de la necesidad de espacios, sino que las condicionantes son exógenas y lo que impiden no es solamente el acceso al deporte, sino que limitan antes que nada la capacidad de los sujetos para intervenir en esas formas de espacios culturales en los que difícilmente convivan, por ejemplo, el hambre y el fútbol.

Es cierto también que cada deporte es construido en su espacio y que cada cultura deportiva es única y particular. Pero también es cierto que esa construcción no es impermeable a esos factores a los que hacemos referencia y que son ellos los que en definitiva condicionan igual o más que la propia cancha.

Una segunda forma de democratización dudosa se visualiza hoy en las instituciones educativas formales. De un tiempo a esta parte, empresas generalmente de orden internacional y no vinculadas al deporte, organizan campeonatos en los cuales conviven escuelas públicas y colegios privados del país.

Prima en estas formas el carácter elitista y seleccionador casi desterrado de las escuelas -si es cultura es de todos y no de los más hábiles motrizmente- que recuerda los orígenes piramidales de la escuela y del propio deporte moderno. Una especie de deja vu de las public schools inglesas.

Lo interesante no es lo poco creíble de las políticas empresariales que nos venden su falsa filantropía en esas formas livianas de sometimiento deportivo -convengamos que los colegios tienen escuelas deportivas del orden casi que de una federación- sino la falta de análisis que nos debemos los docentes que muchas veces accedemos a participar bajo la falsa promesa de la igualdad de condiciones para nuestros niños.

Es importante tener presente también que así lo hicieron los ingleses porque así lo pensaron. El mensaje oculto lo construyeron ellos, intencionalmente. Nos debemos por lo menos una reflexión y un análisis crítico, necesariamente ideológico, para no someter a nuestros niños a prácticas que, en gran cantidad de casos, excluyen y alejan mucho más de lo que democratizan, dejando en manos de los mismos, la construcción y el cuidado de nuestro valioso legado cultural.

 

*) Licenciado en Educación Física (ISEF Udelar). Entrenador de fútbol (ISEF-Udelar). Actualmente cursando la Maestría en Didáctica de la Educación Superior (Centro Latinoamericano de Economía Humana).

Director coordinador de Educación Física, del Consejo de Educación Inicial y Primaria/Administración Nacional de Educación Pública. Maldonado-Uruguay.

(ANEP/CEIP). Integrante de la línea “Políticas Educativas y Formación Docente.

Educación Física y Prácticas Educativas”, adscripta al grupo de investigación sobre La Educación Física y su Enseñanza.

*) Mauro Mendiburu Benedetto

En los últimos 20 días, el mercado cambiario argentino sufrió una previsible pero aguda crisis, que llevó el valor del dólar desde los $ 20,20 de fines de abril, hasta los $ 25,11 del cierre del viernes 18 de mayo. Punta a punta, el dólar aumentó 24,3%, o sea el peso argentino se depreció casi un 20%.

Esta depreciación traerá consigo varios efectos sobre la economía argentina. En primer lugar, dependiendo de la evolución de los precios internos del vecino país (los cuales se encuentran bastante fuera de control por inconsistencias en las políticas públicas locales), podría mejorar el desequilibrio externo de Argentina, entre otras cosas, reduciendo el déficit de turismo del cual Maldonado es un oferente importante.

En segundo lugar, la crisis cambiaria inevitablemente se trasladará a la economía real, reforzando el anterior punto, y generando serios daños a las economías familiares, ya golpeadas por reiterados errores en el “plan económico” del gobierno del Ing. Macri.

Finalmente, no se descarta el contagio al sistema bancario; el cual se evidencia en algunas medidas tomadas en la última renovación de Lebacs. Es que el “mejor equipo de los últimos 50 años”, como le gusta denominar la Coalición de Gobierno argentina a su team económico, sigue cometiendo groseros errores a los efectos de solucionar problemas diarios.

Lejos de despejarse el problema económico argentino, seremos televidentes de varias crisis como las observadas en los últimos 30 días, quizá hasta profundizadas si este “buen equipo” sigue cometiendo errores, o contagiadas por reacciones en otros mercados, como el dirigido por otro “buen equipo” como es el del Presidente Temer y el PSDB en Brasil, ya que este país tampoco se encuentra libre de reacciones externas por inconsistencias autogeneradas.

Desde Uruguay, con algunas excepciones, solo dos departamentos recibirán fuertemente el golpe de estos shocks: Maldonado y Colonia, pues, con algunas excepciones, nuestro país ha hecho bien la tarea de desacoplarse bastante de Argentina, y algo menos de Brasil.

No ha sido el caso de Maldonado, pues nos faltó “buen equipo” para hacerlo, y con muy poca visión profundizamos nuestros vínculos económicos y financieros con Argentina, con sus resultados en el turismo y las inversiones. La mayoría de los turistas que recibimos son argentinos, y casi la totalidad de los proyectos de inversión locales de los últimos años tienen dicho origen. Pues se ha discontinuado con la proyección departamental hacia otros destinos iniciada en la Administración De los Santos, o se ha fracasado en los resultados de dichos intentos por falta de “equipo”.

El resto de la historia la conocemos, soportaremos en Maldonado este impacto, y quien mejor haya hecho sus tareas, mejor lo superará. Pero quien no la haya hecho, y haya tomado riesgos cambiarios o actuado con expectativas erradas, probablemente lo pague caro.

Solo espero que tanto Argentina como Maldonado, puedan aspirar a “equipos” que hablen menos de las herencias y de sus propias “virtudes”, y puedan desarrollar un plan económico serio para que estos golpes no vuelvan a repetirse en el futuro. De lo contrario, y lamentablemente ello es de esperarse, seguiremos alabando a esos “equipos” que al decir del Ec. Espert, solo nos llevan a la Divisional B.

*) Es Master en Economía Financiera por la Univ. of London-SOAS, UK. Se desempeña actualmente como Profesor de Economía de la Universidad de la República (CURE-Maldonado) y de la Universidad Católica del Uruguay (Sede Punta del Este). Es asesor de inversiones financieras.

*) Psic. Manuel Froilán Zavala Ayala

La violencia siempre ha sido parte de la historia y, en la actualidad, su crecimiento desenfrenado la pone como una de las principales causas de muerte en todo el mundo. Este fenómeno constituye parte de las relaciones humanas y sociales, en las que están en juego dominaciones e intereses alcanzados por medio del uso de la fuerza, de la amenaza y/o las agresiones, sean ellas simbólicas o de confrontación física (Souza, Reis, Minayo, Santana & Malaquias, 2002).

Por el número de víctimas en los diversos países y por la magnitud de consecuencias emocionales que produce, la violencia es considerada un fenómeno global, un problema de salud pública.

Entre los actos violentos se encuentra el homicidio seguido de suicidio, H/S. Éste es un tipo impactante de crimen que incluye una situación en la cual una persona quita la vida a otra(s) y, en un periodo, generalmente, de 24 horas, se suicida. En la literatura especializada esto también es denominado “muerte diádica”, “suicidio extendido” o “suicidio ampliado”.

Los estudios muestran que el H/S ocurre, principalmente, entre personas relacionadas íntimamente, dentro de sus propias casas, precipitado por discordias familiares. Las víctimas suelen ser mujeres, con edad inferior a la del agresor, y el instrumento más utilizado para el homicidio y para el suicidio es el arma de fuego.

La mayoría de veces el homicida es el marido/ex marido o novio/ex novio de la víctima. El perfil del H/S, parece ser el de un hombre de media edad, deprimido, sin trabajo fijo, violento, celoso y que utiliza un arma de fuego para matar a su pareja y, a veces, a los niños que conviven con ellos (hijos e hijastros).

Berman (1996) recuerda que en el H/S es necesario que haya motivación para el hecho, aparte de la hostilidad, así como un nivel de dominación y dependencia entre agresor y víctima. A partir de tal consideración, este autor distingue tres tipos de H/S: 1) homicidios en los cuales el suicidio no estaba planeado, pero que luego tiene lugar debido al remordimiento; 2) pactos suicidas, en los cuales agresor y víctima realizan un acuerdo de homicidio seguido de la muerte del agresor; y, 3) H/S como unidad, en la que tanto el homicidio como el suicidio son planeados y ejecutados por el agresor.

El evento H/S se da, principalmente, entre personas conocidas, familiares o íntimas, ya que las mujeres en su mayoría, son víctimas de sus cónyuges, y los niños, víctimas de sus padres o de la pareja de sus madres. Los casos de H/S ocurren en la mayoría de los casos durante la separación o en el periodo máximo de un año después del rompimiento de la relación.

Se puede concluir que la etapa de ruptura y separación inicial parece ser la más peligrosa para la mujer, ya que los celos y el temor de perder a la pareja se convierten constantemente en el motivo del crimen de tipo pasional. Se puede pensar que el sentimiento machista de propiedad perdida o en vías de perderse parece pesar tanto en la decisión de matar como en la de suicidarse.

El H/S, parece ser de hecho un crimen pasional, que puede ser entendido, según Palermo (1994), como un “suicidio ampliado”, debido a los celos exacerbados de un agresor frágil y dependiente, ambivalente y agresivo, con rasgos paranoides. Éste tiene la auto-afirmación y la dureza externa, máscara bajo la cual se esconde una persona débil, incapaz de enfrentarse a un rechazo inesperado o un cambio radical de vida, lo que le lleva a cometer suicidio, después de eliminar a quien considera la extensión de sí mismo.

Los agresores, generalmente, son individuos que a lo largo de la vida tuvieron problemas con su familia de origen, dificultades de relación, y presentaron características de personalidad tales como impulsividad, agresividad y síntomas de depresión, abuso o dependencia de alcohol, con antecedentes criminales por agresiones físicas y verbales dentro de su propio hogar, motivados por celos de sus parejas. Aspectos éstos que pueden ser señalados como los principales factores de riesgo para la ocurrencia de H/S.

Una historia de relaciones familiares turbulentas es una amenaza para la autoestima de una persona, lo que contribuye al desarrollo de una tendencia a comportarse violentamente, que lo lleva, muchas veces, a incidentes como el homicidio seguido de suicidio (Stack, 1997), lo que está de acuerdo con la historia de agresiones físicas y verbales que resultaron en antecedentes criminales por violencia doméstica.

En cuanto a la agresividad y la falta de control de los impulsos, se sabe que algunos de los factores que causan estas manifestaciones son el rechazo, la inseguridad y la carencia afectiva, ya que la privación de afecto puede llevar, muy frecuentemente, a actitudes reivindicativas, inmaduras y poco adaptativas. Esto constituye una forma de atraer la atención, de librarse o vengarse de la situación angustiosa.

Se concluye que la violencia es una constante en la vida de un universo cada vez mayor de personas, que atañe a todos, de una forma o de otra. Para unos, la idea de salvación está en preservarse, enrejando puertas y ventanas. Para otros, sin embargo, no hay escapatoria porque la amenaza de la violencia está por detrás de esas rejas, dentro de los propios hogares.

RECUERDE: El suicidio es una causa de muerte EVITABLE.

*) Licenciado en Psicología, especialidad Clínica (con Habilitación Profesional del MSP). Miembro Honorario en el Área de Negociación Antisecuestro (gerenciamiento de crisis) del Grupo Halcón de la Policía Argentina.

Especializaciones en Suicidología: Red Mundial de Suicidiólogos (Representante Nacional hasta el año 2.008); Red Iberoamericana de Suicidiólogos (Argentina).

Miembro de la Asociación Argentina de Salud Mental (AASM), desde el 10 de agosto de 2016.

Ex - Miembro de la Sociedad Mexicana de Tanatología.

Libros publicados: “Suicidio Infanto-Juvenil” - Cómo reconocer las Señales de Advertencia (Editorial Arandura. Año 2006); “El Suicidio - Un grito silente (Imprenta Tradinco. Año 2017). Disertante en múltiples eventos en varios países.

*) Prof. José Luis Corbo

“Quienes tratan el lenguaje como un objeto de análisis, en vez de pensarlo para pensar y hablar, son llevados a constituirlo como un logos y no como una praxis, como letra muerta sin intención práctica y sin mayor propósito que el de ser interpretado, de la misma manera que una obra de arte” (Bourdieu, P. & Wacquant, L.J.D., 1995)

Para muchos, el rol de quien enseña se dibuja como el del sujeto que, producto de cierta autoridad simbólica que ejercen las disciplinas, se remite a llenar recipientes vacíos en función de su capacidad en el manejo de determinados saberes sobre los cuales ha sido formado y tiene, por tanto, la intención de trasmitir.

De esta forma, podríamos definir esas prácticas de enseñanza como un quehacer automático en función de estructuras preelaboradas que acreditarán su validez en base a los resultados que arroje un tipo de evaluación sobre un producto final esperable. De esta forma se pensó y se sigue pensando para muchos la enseñanza.

Creemos, en este sentido, que resulta indispensable definir de qué hablamos cuando hablamos de prácticas, para analizar los sentidos de las prácticas de enseñanza. Un análisis en principio técnico que piensa a la práctica como construcción única, perfectible y por tanto trasferible para su reproducción en los diversos espacios, parte del concepto de neutralidad asumiendo, por tanto, el carácter inconsciente y objetivo de quien enseña.

Este concepto que describe el carácter pasivo del sujeto enseñante asume también el carácter pasivo de quien aprende en cuanto al propio saber, posicionándose en esa línea positivista de la que somos hijos. Esa forma de pensar las prácticas, y transferida a acciones propiamente educativas en el sentido amplio, cae en el peligroso campo de la reproducción.

Para nosotros, sin embargo, y en la línea de Carr (1986), las prácticas de quien enseña distan de la repetición automática de conductas o recetas, del mecanicismo o la neutralidad de lo repetitivo. Las prácticas son la puesta en juego de los sentidos del enseñante, son la representación activa, el quehacer que construye el docente en el que despliega su más profundo sentido ideológico, político, histórico y cultural.

Cada práctica es una construcción personal por lo que parece imposible describir dos prácticas iguales, modélicas. Porque, aunque visualmente se repitan, los sentidos siempre serán otros.

Sucede, a su vez, que repetimos prácticas que heredamos cargadas de sentidos y que, aunque intentemos impregnarlas de los nuestros, siempre estarán condenadas por su esencia. Sucede también que desconocemos los sentidos que algunas formas de práctica significan y apelamos a una neutralidad de la que carecemos para hacerlas nuestras. Reproducir prácticas puede ser, en su esencia, y en la lógica de Althusser (1974), reproducir desigualdad.

Son las propias prácticas las que, a su vez, cargan de sentidos a los objetos de enseñanza. Cada objeto es sometido a un proceso de transposición que es también una asignación de sentidos. Podemos decir entonces que no hay dos sujetos que piensen y construyan de la misma forma el objeto que enseñan. Tampoco habrá dos sujetos que construyan de igual forma el objeto que aprenden; aprender es también una práctica y es también entonces una puesta en juego de sentidos propios.

Este tipo de análisis a priori sencillo y comprensible deberá ser realizado por todos quienes tenemos la intención de enseñar. El sentido crítico en la educación deberá significarse en su construcción como práctica en la búsqueda de cierta justicia social que también se define como construcción personal y que, en su esencia, se construye sobre la validez moral que le adjudican los sentidos de la propia práctica. Los discursos que estructuran las prácticas son mucho más que “letra muerta” carente de sentidos, son intenciones que encubren, en el mero disfraz del texto -que no existe sin contexto-, todo lo que somos, pensamos y ponemos en juego explícita e implícitamente.

*) Licenciado en Educación Física (ISEF Udelar). Entrenador de fútbol (ISEF-Udelar). Actualmente cursando la Maestría en Didáctica de la Educación Superior (Centro Latinoamericano de Economía Humana).

Director coordinador de Educación Física, del Consejo de Educación Inicial y Primaria/Administración Nacional de Educación Pública. Maldonado-Uruguay. (ANEP/CEIP). Integrante de la línea “Políticas Educativas y Formación Docente.

Educación Física y Prácticas Educativas”, adscripta al grupo de investigación sobre La Educación Física y su Enseñanza.

*) Daniel Pelenur MBA

El capitalismo se basa en propiedad privada, uso capital como herramienta para lograr mi producción o servicio; existe la división de trabajo, basada en eficiencia y destrezas individuales de cada individuo para poder acceder a una retribución digna que me permita superar mis egresos. Es la propiedad privada sobre los medios de producción y el libre usufructo de las ganancias obtenidas por las personas dueñas del capital.

Marx critica la economía capitalista; la realidad es que en el siglo XIX y hasta las primeras décadas del siglo XX, las condiciones de trabajo pésimas y prácticamente la no regulación de normas fundamentales para la protección de los trabajadores, desemboca en varias movimientos políticos y revoluciones (Rusa, China, Cuba entre las más notables). El marxismo impulsa un Estado Total, que planifique y que el trabajador sea el dueño de los medios de producción tratando de lograr la “competencia perfecta”; varios lo tildan como “ Marxismo Utópico”.

La realidad es que los ensayos marxistas han fracasado rotundamente; con estados policiales al frente de dicha corriente económica, se mantiene China con una mixtura de cierto socialismo capitalista a la China, pero con Estado policial hasta el día de hoy. Fracasos rotundos en el resto de los países que quisieron imponer esta teoría económica.

El capitalismo no es ninguna niña bonita en que todo reluce y encuadra, por supuesto que la plusvalía o plusvalor existe, los dueños de los medios de producción son privados, el trabajador/empleado es una herramienta para que la organización pueda lograr beneficios y esos dineros de utilidades son para pocos.

El Estado regula todo este proceso, y hay normas claras para los trabajadores y la protección de sus derechos. El Estado a través de la carga impositiva, toma parte de esas ganancias para ayudar a su presupuesto de brindar a la población educación seguridad salud y demás variables que ayuden a mejorar la calidad de vida de sus ciudadanos.

Las empresas deben mantener su equilibrio, deben generar utilidades para poder subsistir, están fuertemente reguladas por todas las disposiciones del Estado, la oferta y demanda, la coyuntura de precios, el “costo país” que es un plomo importante para manejarse con más independencia y proseguir con sus objetivos.

La Orientalidad empresarial es todo esto, hay que constantemente remar contra la corriente, baja mi margen bruto, no tengo utilidades, tengo que recurrir a financiarme a través de reservas o préstamos o aportes de capital; tomo decisiones nada simpáticas, reduzco personal, tengo que bajar estructura para sobrevivir.

Nuestro capitalismo Oriental es bien particular, tenemos un sistema ya casi Orwelliano, en donde las garras del Estado tienen un peso específico enorme en todas las decisiones estratégicas que tengo que tomar para poder mantener a mi empresa en línea y con proyecciones positivas.

El viento viene de frente, son tantas las regulaciones, las idas y venidas burocráticas, los rigurosos controles impositivos, si me atraso un día con mis impuestos tengo que ya pagar multas y recargos leoninos, estoy peleando diariamente, mis nudillos empresariales con heridas…

Muchos sobreviven, ya nacen con los ADN para movernos en este sistema, tercera o cuarta generación de empresas familiares, ya nacen vacunadas. Increíble fenómeno de adaptación, nuestros cromosomas han mutado, miran de reojo lo que les viene y ya se ponen a trabajar para darnos coraje más coraje y fuerza para enfrentar al todo garras Estado.

Otros quedan en el camino, cierran, hay gente en búsqueda de empleos, se me van los meses de seguro de paro, angustia y bajón. Seguimos siendo un país de emigrantes…

Siempre hay privilegiados, más de 290.000 empleados/trabajadores públicos. Dichas personas prácticamente tienen un seguro de empleo garantizado de por vida.

Es evidente que sí, el Estado debe compensar muchas de las desigualdades del sistema capitalista Oriental, pero deja mucho que desear todavía. Fundamental la Educación Pública gratuita, Salud y Seguridad.

Para terminar, les informo que en realidad el Estado Oriental es dueño y controlante de los medios de producción de las empresas más importantes del país, combustibles, agua y saneamiento, telefonía, electricidad, y demás subsidiarias y empresas menores (ferrocarriles entre ellas).

Capitalismo a la uruguaya. Tendríamos que registrar esta frase, peculiar sistema dual de control total del Estado y propiedad privada.

 

*) Master en Administración de Empresas (New York University). Ocupó cargos gerenciales de primer nivel en áreas administrativas financieras en importantes empresas en Montevideo y Buenos Aires. Docente Universitario. Desde el 2008 hace consultoría y capacitación en empresas familiares en áreas de Administración, Contabilidad, Finanzas y Organización. Cel. 099 141 417 - Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.

*) Lic. en Psicología Adriana Savio Corvino

- 35 feminicidios durante el 2017 y en lo que va del 2018 ya son 9 los casos registrados, lo que podría estar anticipando un año de alta violencia de genero. El 70% de las mujeres que mueren por violencia de género no pidieron ayuda.

En Uruguay las autoridades reciben una denuncia por violencia de género cada 14 minutos, lo que contabiliza un total de 104 denuncias por día, según datos oficiales del Ministerio del Interior.

Hoy por hoy en nuestro país, se calcula que mueren casi 2 mujeres por mes en manos de familiares parejas o exparejas por causales feminicidas. La violencia contra las mujeres ha aumentado exponencialmente y no es que se “sepa más”, es que realmente el número de atentados contra la figura mujer es cada vez mayor y con perfilaciones criminales más voraces y perversas. Ello incluye casos donde la victima incluso estaba en estado de gravidez.

Tal es así también, la escalada y fortificación de las medidas penales contra estas figuras, que actualmente según la ley de Feminicidio del nuevo código penal, son especialmente agravadas cuando el ataque es hacia el sexo femenino y además suman el agravante cuando el crimen se realiza ante la presencia de menores de edad involucrados.

El feminicidio es un CRIMEN DE PODER Y DE ODIO, donde el victimario por un tema referente a falsos sentimientos de supremacía y “autoridad” sobre la víctima, que interpreta inferior o débil, manipula y finaliza fagocitando psíquica y físicamente con el fin último de controlarla por completo y de forma simbólica o real, terminar quitándole la vida y su derecho a existir libre y felizmente como todos lo merecemos por derecho humano.

Se trata desde lo victimológico forense, de víctimas mujeres que “creen” en el poder “mágico” y casi “sagrado” de sus compañeros hombres, para “salvarles la vida”. A su vez ello las lleva a creer que “nada podrán hacer de sus vidas sin su presencia” lo cual se conoce como “síndrome hipnótico” del victimario. Estos aspectos observables en la mente de la víctima la vulneran aún más ante el victimario, que sediento de poder a cualquier costo, no ve límites y mucho menos, reconoce la dignidad más mínima de nadie.

No se trata de que como mujeres “tengamos la culpa” por “elegir” a estos varones, como se dijo disparatadamente por boca de muchos varones de los medios de diversos ámbitos políticos y sociales; se trata de que la víctima TIENE FE EN LA CAPACIDAD DE CAMBIO de estos varones; la victima CREE DEMASIADO Y DE FORMA ULTRA MISERICORDIOSA en el buen potencial de estos varones y por sobre todo, en su voluntad para cambiar su conducta violenta.

HOY SE ENTERAN DE QUE ESTOS perfiles violentos JAMAS CAMBIAN. Quien nace y se forma VIOLENTO jamás podrá volver a quitarse la VIOLENCIA DE SU CEREBRO, la violencia le es estructural y la requiere para vivir, como un código de comunicación de origen.

En este sentido, es claro ver entonces como no solucionaremos el problema de los feminicidios en nuestro país, poniendo más guardias o equipo policial en las puertas de las casas de las potenciales víctimas; hay algo más importante que se FUGA y debe comenzar a ser analizado en serio para generar un verdadero cambio en este tema.

¿Qué sucede a nivel clínico en la mente del violento?

Por un tema neuroendocrinológico, el varón es por constitución el que más tendencia a la explosión violenta tiene, de ahí que el 95% de los casos de violentadores pertenezcan al género masculino.

Este aspecto no busca depositar culpas sobre los varones, pues este tema nada tiene que ver con las lógicas de las culpas, sino más bien con las lógicas de los DERECHOS HUMANOS y el derecho de vivir todos en paz y armonía.

A nivel clínico es llamativo en “enlace” violento que el varón despliega con su pareja o expareja, y esto tiene que ver con una suerte de FASCINACIÓN IDEALIZADA con la figura de la mujer. La mayoría de estos varones proviene de núcleos familiares donde la figura de la mujer estaba muy devaluada y subestimada o, todo lo contrario, más que una mujer era una super mujer casi más “potente” que un varón.

Este elemento es muy llamativo y de gran significancia, ya que, por idealización positiva o negativa, “ella es lo MEJOR… O LO PEOR que me ha pasado…” estos varones caen en desatar toda su ira contra las mujeres.

Este “malestar” muy interno desde la psicología masculina en tales casos, también puede verse y evidenciarse por medio de conductas tales como la de “ENVIDIA”. Varones que aparentemente con las conductas desajustadas que cometen, aparentan expresar envidia y rencor por la mujer, su historia de vida, sus logros o simplemente su sentido de resiliencia, sobreadaptación y positivismo ante las circunstancias de la vida.

Varones que, con sus conductas violentas hacia las mujeres, están por IDEALIZACION NEGATIVA buscando ponerse en el lugar de las mujeres que atacan. DESEANDO ser o parecer ellas mismas.

Es en este aspecto que creo fundamental que mucho más que decir que el varón que le pega o violenta a una mujer es “poco hombre”, deberíamos comenzar a decir que los varones que dañan física o psíquicamente a una mujer, tendrían que comenzar a REVEER SU GENERO Y MASCULINIDAD, pues es más que probable que haya algo del orden del “deseo” por el otro género y lo que las mujeres les muestran, que sientan no poder poseer por el género que tienen y busquen por ende atacar, agredir, degradar, maltratar y denigrar como forma de queja y expresión de malestar.

No todo puede quedar explicado en cuanto a los feminicidios en lo que Lacan llamaría “el empuje hacia la mujer” de los varones, sin embargo, es clave este aspecto presente en las mentes de aquellos varones que eligen violentar a una figura femenina.

En otras palabras, también es responsabilidad de nosotras las mujeres, como madres, mostrar una figura femenina sana y equilibrada como forma extra de prevenir este flagelo llamado feminicidio que hoy se cobra un índice de casi 2 mujeres por mes en manos de sus “hombres” o “varones de confianza”.

Para pensar… y la próxima vez que piensen en denigrar a una mujer, cualquiera sea su forma… piensen en el empuje a la mujer”.

*) Especialista en Psicología Forense y Psicología Criminológica – Perú. Maestrado en Derechos de la Infancia, Adolescencia y Políticas Públicas -  UdelaR. Promotora DDHH Mec. Directora del Instituto de Psicología Forense del Uruguay (I.C.P.F.U.)

*) Prof. José Luis Corbo

“…Y uno, dándose cuenta o no, sabiéndolo o no, “toma partido” ante cada situación, a cada instante, porque es imposible una supuesta neutralidad a la hora de sentir y pensar lo educativo… ese “tomar partido” nos hace pronunciar un lenguaje despojado, sin rodeos; es una voz que intenta no dejarse seducir ni atrapar por las trampas de la tecnificación de la pedagogía ni por las falsas fronteras entre la exclusión y la inclusión”. (Skliar, C. 2014, pag. 27)

No hay discurso más peligroso que aquel que suena creíble, el que resuena como panacea de salvación y, en ese afán de envolvernos, parece aclararnos ideas que en su lógica siempre serán poco claras, pero que su atractivo es poco menos que irresistible.

Son ideas que hablan de resultados, pero no de procesos, ideas que hablan de utilidades, pero no de formas, ideas que hablan de promesas, pero jamás develan sus fondos. Es el aterrante ejercicio de caminar en tinieblas el que nos proponen, el asumir indefensos la protección de un escudo invisible e indestructible, con la esperanza viva y la sensación incierta de que ese mundo, el que nos prometen, se dibuja sobre un ideal de justicia con el que todos soñamos.

Generalmente, quienes promueven esas ideas y nos cuentan sobre ellas, son sujetos con cara de inteligentes -por lo menos bajo sus estándares- representantes de organismos internacionales que no encuentran mejor forma de someter a los más débiles que venderles un buzón en épocas en que la mayoría de las cartas llegan por mail.

Este tipo de propuestas son contadas por hombres o mujeres, que tienen el karma de cargar con la salvación a sus espaldas, pesadas mochilas, y que viajan por el mundo cual mesías llevando, a los más necesitados, el Santo Grial de la educación y el progreso. ¿Debemos creerles?.

Tal es el caso del presidente del Banco Mundial. Si bien todos asumimos que este organismo vive de someter a los débiles, también asumimos que -y esto es inexplicable- un día tendrá el gesto de salvarnos a todos y rescatarnos de nuestras miserias que justamente nos llegan por no alinearnos a sus ideas. El discurso es un tanto sospechoso. Parece ser que te salvo para que crezcas y te hundo en el intento. Es como la analogía del diablito malo que le habla al bueno en la caricatura. Está ahí… latente, esperando el tropezón.

Como lo expresan Carrera & Luque (2016), la base sobre la que se cimienta la teoría educativa para aquel organismo es el “capital humano”, bajo el precepto de que la inversión en educación sea cual sea, tendrá como rédito la mejora económica del país.

Pensemos entonces en un coeficiente que valida nuestro proyecto educativo en función de la productividad. Nos dicen los autores, “la fórmula de cálculo se establece al comparar las diferencias de ingreso de las personas a través del tiempo con o sin un tipo de formación, y su costo para producirla. Es lo que se denomina tasa de la rentabilidad social de la inversión en educación”.

Este mismo discurso es el que trajo el presidente del Banco Mundial, Jim Ken, en los últimos días a nuestro país. En sus palabras, afirma que están “desesperados” para que el mundo -y especialmente Uruguay-, presten atención al capital humano.

Nos ofrecen entonces, de forma desinteresada y filantrópica, nuevos e interminables préstamos. Todo parece indicar que nos estaremos desayunando de adultos que Papá Noel no entra por la chimenea y que los reyes, en efecto y aunque no creamos, tampoco son lo que parecen.

Este gentil y paternal señor recordó, además, la mejora significativa que tuvo Uruguay en las pruebas PISA en el año 2015. O sea que el haber mejorado nuestra posición en cierto modelo de evaluación externa y estandarizada bajo referentes de evaluación que ellos mismos establecen, es lo que nos transforma en merecedores de ese préstamo que ellos hoy nos ofrecen, en esa búsqueda de igualdad social a la que asumen dedicarse.

Es imprescindible aclarar también que ese modelo pretende cambiar radicalmente el rol docente para transformarlo, en la misma línea teórica, en una especie de “coaching” dedicado a construir personas capaces, en un futuro, de producir la mayor cantidad de ingresos posibles para su país.

Acá es donde puede comenzar nuestra pelea. Demostremos de una vez por todas que no estamos para motivar alumnos con frases de autoayuda y que tampoco nos convence el concepto de resiliencia como forma de transferir la culpa a cada sujeto sobre sus propios males, sacando entonces el lazo a los modelos macroeconómicos que, de la mano de estructuras como el Banco Mundial, -a quien hoy tenemos la desgracia de recibir en nuestro living- nos someten a su orden, reduciendo nuestro valor humano al increíble precio del capital productivo.

*) Licenciado en Educación Física (ISEF Udelar). Entrenador de fútbol (ISEF-Udelar). Actualmente cursando la Maestría en Didáctica de la Educación Superior (Centro Latinoamericano de Economía Humana).

Director coordinador de Educación Física, del Consejo de Educación Inicial y Primaria/Administración Nacional de Educación Pública. Maldonado-Uruguay.

(ANEP/CEIP). Integrante de la línea “Políticas Educativas y Formación Docente.

Educación Física y Prácticas Educativas”, adscripta al grupo de investigación sobre La Educación Física y su Enseñanza.

*) Psic. Manuel Froilán Zavala Ayala

El humor deprimido y la pérdida de interés y de la capacidad para el placer son los síntomas clave de la depresión. Los pacientes pueden comentar que se sienten tristes, desesperanzados, sumidos en la melancolía o inútiles.

Para el paciente, el humor deprimido a menudo posee una cualidad característica que lo diferencia de un estado normal de tristeza. Los pacientes describen con frecuencia el síntoma de la depresión como un dolor emocional muy agudo y a veces se quejan de ser incapaces de llorar, síntoma que disminuye a medida que experimentan una mejoría.

En algunos casos parecen no ser conscientes de su depresión y no se quejan de su estado de ánimo, aunque se aíslen claramente de la familia y amigos y abandonen actividades con las que antes disfrutaban.

Casi todos los pacientes (un 97% aproximadamente) se quejan de pérdida de energía; encuentran difícil finalizar algunas tareas, empeoran su rendimiento escolar y laboral, y disminuye su motivación para emprender nuevos proyectos.

Presentan, en la mayoría de los casos, dificultades para dormir, en especial despertar precoz y múltiples despertares durante la noche, durante los cuales rumian sus problemas. En muchos existe una disminución del apetito y pérdida de peso, pero en otros aumenta el apetito, ganan peso y duermen más de lo habitual.

La ansiedad es, de hecho, un síntoma común en la depresión y afecta  a un 90% de todos los pacientes deprimidos. Los cambios que se experimentan en la ingesta y en el sueño pueden agravar problemas médicos ya existentes como la diabetes, la hipertensión y las enfermedades cardiovasculares.

Otros síntomas son las irregularidades en la menstruación y la pérdida de interés por las relaciones sexuales.

Algunos pacientes sufren variaciones diurnas en sus síntomas, que tienen mayor gravedad por las mañanas y se reducen a medida que transcurre el día. Entre los síntomas cognoscitivos destacan la dificultad para la concentración y alteraciones en los procesos del pensamiento.

En cuanto al lenguaje, muchos presentan una reducción en la velocidad y amplitud de su discurso, respondiendo a las preguntas con monosílabos y mostrando una importante latencia de respuesta.

Difícilmente un paciente deprimido acuda a consulta o busque ayuda profesional por sí mismo. Suelen consultar a instancias de sus familiares y compañeros que detectan el aislamiento social y la reducción generalizada de su nivel de actividad.

Clásicamente, el paciente depresivo tiene una postura encorvada, no presenta movimientos espontáneos y su mirada está abatida y desviada.

Aproximadamente dos tercios se plantean el suicidio.

La depresión, en la Suicidología, es considerada la antesala del suicidio. Prevenimos muertes por autoeliminación, tratando a tiempo la depresión.

RECUERDE: El suicidio es una causa de muerte EVITABLE.

*) Licenciado en Psicología, especialidad Clínica (con Habilitación Profesional del MSP). Miembro Honorario en el Área de Negociación Antisecuestro (gerenciamiento de crisis) del Grupo Halcón de la Policía Argentina

Especializaciones en Suicidología: Red Mundial de Suicidiólogos (Representante Nacional hasta el año 2.008); Red Iberoamericana de Suicidiólogos (Argentina).

Miembro de la Asociación Argentina de Salud Mental (AASM), desde el 10 de agosto de 2016.

Ex - Miembro de la Sociedad Mexicana de Tanatología.

Libros publicados: “Suicidio Infanto-Juvenil” - Cómo reconocer las Señales de Advertencia (Editorial Arandura. Año 2006); “El Suicidio - Un grito silente (Imprenta Tradinco. Año 2017). Disertante en múltiples eventos en varios países.

*) Daniel Pelenur MBA

Políticas de Estado, son los elementos que forman parte de la estrategia central de un país (Estado); dichos objetivos, esfuerzos e implementaciones, no deben variar según el gobierno de turno. No son de fácil logro; debe haber ya cierta maduración política y cultural, consenso general, que nutran estos objetivos y procesos fundamentales para el crecimiento del país, en temas centrales como educación, vivienda, gasto público, seguridad, salud, inversiones, bienestar general de la población.

Entre las variables más importantes a considerar:

Nuestro paisito tiene importantes políticas de Estado, que en los últimos 30 a 35 años se han mantenido; somos un ejemplo para la región, un país maduro, y propuesto al crecimiento, y al bienestar de los Orientales…

Voy a considerar algunas de las tantas que poseemos, un verdadero orgullo para nuestra uruguayez:

  1. El Estado acaparador y elefantico, con sus garras, hace un trabajo de pinzas, entre la abrumadora presión fiscal, la ridícula burocracia que nos impregna en todos lados, y la asombrosa lentitud oriental para definir cosas.
  1. El Parlamento y sus gastos, y viajes y suplencias y acomodos y personajes que fueron elegidos para trabajar en la legislatura, y básicamente no hacen nada; solo a veces están y por supuesto cobran todos los beneficios, especialmente la partida de diarios, viáticos y demás.
  1. La seguridad que no existe, la pobreza que no disminuye, el fracturamiento social cada vez más acentuado.
  1. El gordo Estado, con más de 290.000 empleados públicos, seguro de vida garantizado, pero en vida, inamovibles, milagro uruguayo que pueda estar vivo y todos los días cobrar mi seguro.
  1. Inversiones en infraestructura casi nulas.
  1. No existencia del ferrocarril; pero si hay un Directorio, secretarias, choferes, y un sindicato muy particular que se opone a todo.
  1. Tasa de suicidios más alta de América Latina.
  1. Puedo seguir con más y mas políticas de Estado. La ultima para no aburrirlos o deprimirlos más sería como la frutilla o la crema de la torta: el despilfarro, obsceno y que da vergüenza ajena de los gastos de personajes como Directores de Entes Públicos y otras reparticiones del Estado, con sus famosas tarjetas corporativas.

Qué habilidad y viveza criolla de esta gente, en minúscula; todo empezó con nuestro ex vice, y ahora nos vamos atrás, y siempre lo fue!. No es el monto dinerario de esto lo que preocupa en empresas que facturan millones de dólares; en su cuadro de resultados, figurará en gastos de Administración o Gastos de Funcionamiento, o sea, no hay un rubro de gastos “tarjetas corporativas” en el balance, no se ve, y no tiene que ver con los déficit de dichas empresas.

Como lo he expresado anteriormente, estoy harto y hay mucha, mucha gente que ya no podemos más con estas cosas y situaciones que pasan y siguen pasando; la impotencia es enorme y se traduce en bronca y más impotencia.

Porque en general “no pasa nada” en este país. Comisiones investigadoras, Tribunal de Cuentas, voces que dicen que van a devolver lo que gastaron hace 20 años, ¡¡que farsa!!.

Pero tenemos alguna política de Estado que deseo informar: siempre hemos pagado nuestra deuda externa, en algún momento con apoyo de otro gobierno, pero generalmente emitiendo mas deuda.

Tenemos grado inversor, y eso no es poca cosa; pagamos tasas mucho más atractivas a los inversores institucionales para mantener este monumento de deuda externa, que es uno de los instrumentos que tiene cada gobierno para subsanar parcialmente su déficit fiscal.

Las políticas de Estado del ciudadano común, nosotros, ustedes, ¿qué queremos?.

Que nos gobierne gente un poco más decente, que miren para adelante con visión de 5 a 10 años, que no sean resistentes al cambio, al progreso, que bajen el nivel de corporativismo, de cuidarse todos las espaldas, negar todo; que vean que la pobreza y la desigualdad social es un tema prioritario para atacar, la salud, la educación, la seguridad…

Me voy de esta utopía diciendo que me vine al Este del país hace 5 años, que no me muevo mas de acá, que aprovecho mis ratos libres tratando de pescar (probabilidad siempre muy baja, pero miren que tengo horas hombre pesca muy altas), estar con mis nietos y mis hijos, hacer algún asadito, tomarme de vez en cuando unos mates, mirar deportes, leer mucho; es decir, el común denominador de muchos uruguayos, lástima que algunos (bastantes) están en general siempre pensando en cómo poner un palo en la rueda a nuestra Orientalidad.

*) Master en Administración de Empresas (New York University). Ocupó cargos gerenciales de primer nivel en áreas administrativas financieras en importantes empresas en Montevideo y Buenos Aires. Docente Universitario. Desde el 2008 hace consultoría y capacitación en empresas familiares en áreas de Administración, Contabilidad, Finanzas y Organización. Cel. 099 141 417 - Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.